AATIENZA
25 potenciado por las más de setenta especies vegetales que pueblan los jardines que rodean el templo. Citamos íntegramente unos párrafos de Guadalupe Tejera, coautora del libro editado por la propia parroquia para di- fundir su historia y dar a conocer este magnífico ejemplo de arquitectura religiosa posconciliar: “Si por poesía tomamos el lirismo que suscita un sentimiento hondo de belleza, sin duda algu- na Angel Atienza poetiza los espacios cerrados del templo de Santa María Madre de Dios. En su composición, los versos más elevados son los dos vitrales imponentes, de aproximadamente 30 metros cuadrados cada uno, ubicados a los lados del altar principal, que forman un todo donde ocurren escenas del Apocalipsis, obra maestra de poesía, con sus símbolos y visiones proféticas sobre el futuro.” “Atienza apela al toro, al ángel, al león y al águila, las siete trompetas, las siete iglesias, la unión de la tierra en el discurso celeste, el arco iris. Los ojos de Dios, el Cordero Divino con la mi- tad del tronco que se reparte lavando los peca- dos de la tierra. Como fin, el efecto divino hacia el concepto terrestre; vegetación, agua. Creati- vidad y creación fusionadas en la representación del juicio final…” “Atienza se confiesa un absoluto admirador del Apocalipsis como máxima abstracción de la con- vención religiosa.” Bordeada por los dos vitrales principales, destaca una recia estructura de hierro y vidrio que representa el árbol de la vida con los cuatro elementos de la creación: tierra, agua, viento y fuego. La sola amplitud de su estudio-taller de trabajo en Gua- renas, de 2.600 metros cuadrados de superficie, ya nos da una idea sobre las magnitudes de su capacidad creativa. “Los vitrales son cuadros transparentes” , acotaba al artista, argumentando su metafórica y omni- presente reverencia ante el paso de la luz por el vidrio. Libre de arquetipos artísticos, la obra de Atienza parece el fragmento de una secuencia infinita, sin principio ni fin. El mismo artista explica: “Lo más difícil es concebir, no realizar…Artística- mente, lo más o menos valorado es la creación; en cambio, la realización tiene una importancia basada en el hecho de ser más o menos eficiente. El mural no puede ser obra de una persona, pues participa mucha gente para hacerlo posible. Es como si tú extendieras las manos, y en vez de te- ner dos, así, pequeñas, tuvieras diez manos que te permitieran hacer todo lo que estas pensando.” S U E S P L E N D O R 1999 - El artista junto a los planos del proyecto del interior del Santuario Nacional Nuestra Señora de Coromoto. Guanare (Vene- zuela). Foto de archivo. Vista del área de estudio del taller artístico que Atienza tenía en Caracas (Venezuela). Foto de archivo.
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