ANTONIO DÍAZ GARCÍA - ESCULTURAS

A N T O N I O D Í A Z 138 Confiere movimiento a la criatura que de este modo se agita y revuelve sobre su base, en busca de la posición, del acomodo. Condiciona al artista el material del que está hecha su obra, le induce a un comportamiento, a una actitud más o menos rigurosa, porque ha de identificarse con sus características organolépticas, con su destino. Gracias a ello, nos enfrentamos a una escultura cómplice, fruto de un apasionamiento que no entiende de acotamientos porque no queda supeditada a ningún tipo de planteamiento ajeno a aquel desde el que fue engendrada. “Cinética” (2010) Hierro macizo. Peana de pino melis. 120 x 30 x 30 cm.

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