ANTONIO DÍAZ GARCÍA - ESCULTURAS
ha visto solo en sus sueños, y su lucha tenaz, obsesiva, casi cuerpo a cuerpo. Me muestra sus últimas obras: unas enormes barras de hierro macizo forjadas bajo el fuego de la fragua con descomunal esfuerzo. Un combate titánico con tenaza y martillo sobre el yunque y el martinete, replegando sobre sí mismo el metal rugiente. Sudor en la cara y manos negras. Estoy delante del mismo momento de la creación de su sueño, de su lucha. Horas más tarde puse mis manos sobre la pieza en la que estaba trabajando para reseguir los pliegues y las formas surgi- das. La escultura es un arte sensual, nos seduce y busca nuestro contacto. En ese momento sentí el calor del metal, un calor todavía intenso, era sin duda el latir original del fuego y la tierra. Origen de forma y vida, origen de ARTE. Josep Giribet Torrelles Licenciado en la Facultad de Bellas Artes de San Jordi de Barcelona Profesor de la Escuela Massana de Barcelona Profesor de la Universidad Pompeu i Fabra de Barcelona C onozco a Antonio Díaz García de cuando coincidimos, en ocasiones, en casa de un reconocido pintor, amigo común. En nuestras conversaciones siempre salía a relucir el tema del arte. Antonio no podía evitar dar salida a esa vena artística que lleva dentro y que presumo genética, ya que en su familia hay importantes creadores. Ahora nos desvela su alma, sus ansias, sus recónditos
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