ANTONIO DÍAZ GARCÍA - ESCULTURAS
la fragua, el artista, con mano firme, crea su propia música que podríamos lla- mar tridimensional, transformada en formas y volúmenes. No puedo imaginar en silencio la escultura de Antonio Díaz, como tampoco sin los espacios vacíos de su interior y los que se proyectan hacia el infinito. Todo es escultura. Lo más duro, más material, se refina y purifica, y se vuelve espiritual. Con la pátina, mate o brillante, las superficies se hacen impalpables y vaporosas, fundiendo la escultura con la atmósfera que las envuelve. Contemplarlas me relaja y me transporta. Es de agradecer que exista todo esto. Cinto Casanovas Escultor Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de San Jordi Q uerido padre, no sabes la ilusión que me hace poder dedicar unas líneas a tu gran obra. Sí, la nombro en singular, porque es tu obra, la unión de muchas en una, la fusión de muchas experiencias, años, emociones… en materia prima, posteriormente transformada y por último contemplada. Siempre te he escrito, desde pequeña: la carta a los reyes, por tus cumpleaños, durante mi estancia en la universidad, y hoy también, una tarde de sábado. Te escribía para darte las gracias, para desahogarme y para animarte a seguir haciendo lo que más te gusta: trabajar el hierro. En casa te hemos animado, durante años, para que retomaras tu verdadero camino. Naciste con ese don, pero la vida no te permitió dedicarte a ello. Llevaste una vida perpendicular, donde el punto de las líneas se ha juntado por fin. Una línea era tu esfuerzo por sacarnos adelante. Te olvidaste de ti mismo para pensar en nosotros. La otra línea ha sido la belleza, el arte en todas sus formas, pero sobre todo el hierro, el fuego, el carbón, el yunque y el martillo. Podría escribir un libro sobre ti. Vienen a mí tantos recuerdos: visitas a exposi- ciones, anticuarios, paradas en mitad de una ciudad observando cualquier cosa que estuviera relacionada con ese metal o incluso algún detalle de la propia naturaleza que pudiera inspirarte. Aquellas comidas amenizadas con tus dibujos sobre los manteles desechables. A veces me quedaba con las ganas de llevárme- los. Me daba pena que todas esas ideas fueran a parar a la basura tras recoger la mesa. Años plasmando en un papel ideas y pensamientos, hasta que un día nos ves volar del nido como pájaros y decides retomar tu pasión. Sé que siempre seguirás velando por nosotros aún así. En tu obra existe sacrificio, perfección, educación, profesión y sentimientos… todo ello plasmado entre las curvas de tus piezas, esas uniones repletas de fuerza y amor, porque todo lo que creas es, al fin y al cabo, reflejo de lo que siempre has considerado tu mejor obra, tu familia. Algunas vibraciones de la materia no son visibles al ojo humano, pero tal vez sí sean perceptibles para el corazón. Así es tu obra, y así eres tú, un hombre de hierro, un hombre fuerte, que nunca se rinde, pero con un corazón tierno de padre y amigo. Te quiere muchísimo, tu hija, Ana. Ana
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=