ANTONIO DÍAZ GARCÍA - ESCULTURAS
Dejadlos a los dos en libertad. Dejadlos en su mundo. Nacieron ambos el uno para el otro. Uno pone pasión, amor, sudor y fuerza. El otro, que también es fuerte, intenta no ceder. Simplemente por su propia condición. Pero, como es noble, se deja querer. Uno gruñe, el otro grita, y acaban los dos cogidos formando una sola cosa, en una única proclama al cielo, ofreciendo su amor al creador. Hemos vivido muchas cosas juntos y el himno siempre ha sido el mismo. Ambos nacidos del golpe y para el golpe. ¡Qué será de mí si me dejas solo, mi amigo del alma, mi yunque! Antonio Díaz García
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