ANTONIO DÍAZ GARCÍA - ESCULTURAS
L A O B R A P R I M I G E N I A 45 En esta una de sus primeras piezas, el escultor deja clara e inequívoca constan- cia de su ideario, y lo hace mediante una obra bastante cartesiana en su signi- ficación. Distintas directrices y posturas en una encrucijada de la que surgen las opciones, las tendencias y los encuentros con el destino. Consistente, ina- movible, juiciosa y reflexiva, esboza lo que pudiera ser interpretado como un comienzo a partir del cual edificar un libro de historias. Siguiendo con precisión el estilo marcado, dibuja con trazo grueso el escultor los dictámenes de su conciencia y de su interminable hambre creativa. Es en sí misma inicio de una aventura creativa donde las pautas han quedado definitiva- mente marcadas: veracidad ante todo; rotundidad en las formas; perspicuidad en las decisiones y consistencia en el discurso. De fría savia, viste su piel tersa con pátinas satinadas, diríase que incluso afelpadas, revistiendo de seda la dureza de su mejor rostro, limando las asperezas con peine de plata, dulcificando su rabia entre sus manos duras, vividas, de forjador. “Los orígenes” (2010) Hierro macizo. Peana de pino melis.175 x 80 x 60 cm.
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