ANTONIO DÍAZ GARCÍA - ESCULTURAS
L A O B R A P R I M I G E N I A 47 Provoca la abstracción por lo chocante de sus propuestas que, aun desde lo implí- cito de su anuncio, saben hermanar evocaciones desde muy distantes puntos de fuga. En esta ocasión, el artista concreta en su expresión y sintetiza la esencia del todo. La pieza es una consecuencia de una anterior, pero busca acodarse para en- raizar, para fortalecer sus pilares y afianzarse. El compendio de lo aprehendido, de lo asimilado durante años de oficio y anhelo, es en esta representación reco- pilado, encarnándose en semilla para regenerarse y rehacerse a modo de recapi- tulación. Se permite AD libertades desde la atalaya de su maestría, a medida que avanza en su relación cómplice con el inexorable metal, algo manifiesto en los antojadizos quiebros de los lingotes que perfilan sus iconos. “La semilla” (2010) Hierro macizo. Peana de pino melis. 163 x 50 x 50 cm.
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