ANTONIO DÍAZ GARCÍA - ESCULTURAS

A N T O N I O D Í A Z 50 Sigue la obra de AD la estela de una recia efervescencia expresiva, provocando nuevas lecturas de lo que más importa, de la esencia misma del sentir humano, de las emociones más irrefrenables. Es creador y creación a un mismo tiempo, porque evoluciona a medida que lo hace su escultura, siendo más él que nunca porque jamás así se había permitido sentir. Es ahora, a lo largo de este nuevo camino emprendido –aunque nunca olvidado–, que el escultor progresa en la identificación de todo aquello que ha contribuido en su desarrollo personal: sus orígenes, su propia vida, sus andanzas, sus expec- tativas. Se desliza bajo el pellejo de sus obras como para insuflarles el aire que precisan para henchir sus inertes pulmones metálicos. Una colección de páginas sueltas llenas de historias que han conformado un carácter y un temple. Una cuna donde mece el artista sus afanes y sentires. “Cuna de sentires” (2010) Hierro macizo. Peana de pino melis. 155 x 50 x 35 cm.

RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=