LLEI D'ART 0
57 de oficio El resignado papel del papel Se cree que el papel fue inventado en China, hacia el 200 A.C., y bien es cierto que hay constancia de ello. Se trataba de un papel confeccionado con fibras de seda y lino, y parece ser que era de escasa calidad para la escri- tura. Sin embargo, ya en el 3000 A.C. se estima que se descubrió, en Egipto, la técnica de obtención de un tipo de fibra que permitía la escritura. Se trataba de una planta que crecía a orillas del Nilo, el papiro, y cuya con- sistencia era reblandecida mediante maceración en aguas del propio río. Ya el hecho de utilizar ideogramas como medio de comunicación en los caracteres chinos, concedía al papel, como vector de información, un rol de unifica- ción cultural, al hacer de los símbolos un medio de transmisión e influyendo significativamente en las cultu- ras hacia las que se expandían. Fue aproximadamente hacia le siglo III D.C. cuando China vio desvelado su secreto, profusamente custodiado, sobre la confección de papel, experimentando a partir de entonces Desde el papel kozo, al de corteza de morera, pasando por el bambú, el cáñamo y hasta llegar a la noble pulpa de madera, el papel ha venido siendo uno de los materia- les más profusamente introducido y acoplado a la histo- ria de la humanidad. El ilustre papel resultaba impres- cindible como soporte para la transmisión de informa- ción, era manejable, de fácil obtención y mejor almace- namiento. Actualmente, el digno papel, noble e insigne, ha alcan- zado una sorprendente calidad, que le otorga una gran resistencia al envejecimiento y que le convierte en omni- presente testigo de la historia desde tiempos inmemo- riales. Merece digno homenaje por regalarnos su expre- sividad, por concedernos su extraordinaria adaptabili- dad y por soportar el peso del tiempo con tanta digni- dad. Hasta tal punto su grandeza es loable que ni tan siquiera el más acelerado de los avances tecnológicos ha podido desplazar su prestigioso puesto presidencial como medio de transmisión de ideas. La especialización que experimenta el versátil papel para adaptarse a las necesidades del artista, es sorprendente, como también lo es la apreciación del arte: se comien- za contemplando una obra y se termina entendiendo un concepto. Es así como este humilde servidor de las ambiciones y aspiraciones humanas, que de tan alta cuna procede por tener siempre un origen vegetal, ha sido leal, silen- cioso y resignado compañero de la humanidad, resis- tiendo el paso de generaciones y demostrando su gran alcurnia. ¡Que gran papel el del papel! Ignacio Fregola Maestro impresor
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