LLEI D'ART 0
62 ciones materializadas y provistas de expresiones increí- blemente logradas, parecen decirnos adiós desde sus puestos vigilantes, custodiando un espacio privado donde artista y creación establecen complicidad para mostrar una imagen accesible y auténtica de la realidad. L. Noriega Ella parece reflexionar un instante y al punto me comenta que algún día, puede, reanudará esa pequeña historia de amor que ella mantiene con cada una de sus piezas. Nos muestra figuras de grandes dimen- siones, sorprendentemente realistas. Son, esencialmente, figuras femeninas, mujeres durmiendo, pensando, pasean- do, bailando, caminando, despertando, gestando o abrazando a una criatura de corta edad. Llama especialmente la atención la más reciente, una obra de gran envergadura que representa a una joven leyendo un libro. Las actitudes de ambas mujeres guardan cierta similitud. Las dos inspiran paz interior. Marta nos habla de sus trabajos actua- les, al tiempo que va cubriendo con plás- tico, y a medida que nos las enseña, todas y cada de las piezas en barro que tiene aún por terminar, para evitar que pierdan esa humedad tan importante que evita su resquebrajamiento. No pier- de detalle y se excusa, una y otra vez, por el manifiesto desorden, un desorden que a mí me resulta propio y, hasta cier- to punto, encantador. Sus figuras, emo-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=