LLEI D'ART 10
Nuevos clasicismos A principios del siglo XX empezaron a sonar voces a favor del clasicismo, como la del poeta griego afincado en París Jean Moréas, o la de los artistas Puvis de Chavannes y Aristides Maillol. La propia pintura de Paul Cézanne fue interpretada como un retorno a lo estructural tras años de predominio del sensualismo impresionista. Esta primera oleada clasicista se vio pronto eclipsada por el nacimiento de las vanguardias. En Cataluña, sin embargo, arraigó con gran fuerza de la mano del novecentismo de Eu- geni d’Ors, movimiento a la par estético y nacionalista. Tras unos inicios vacilantes, el novecentismo halló su expresión distintiva en los paisajes de Sunyer, imágenes de una Catalu- ña rural estructurada y racional en la que las personas convi- ven en armonía con la naturaleza. Cuando el novecentismo empezaba a perder protagonismo en el panorama artístico barcelo- nés, una nueva oleada clasicista europea afian- zó su posición: el retorno al orden. Surgido de la necesidad de recuperar los principios funda- cionales de la cultura occidental tras la conmo- ción de la Primera Guerra Mundial, el retorno al orden se opuso al subjetivismo y a la radicalidad plástica de las vanguardias. En Cataluña, uno de sus principales defensores fue Josep de Togores, aunque también influyó en los paisajes tardíos de Sunyer, Rafael Benet e Iu Pascual. Vanguardias La recepción de las vanguardias constituyó un hecho tardío en Cataluña. El primer eco de los is- mos franceses llegó de la mano del galerista Jo- sep Dalmau, quien en 1912 organizó una mues- tra cubista con fondos procedentes de París. No obstante, no fue hasta la Primera Guerra Mundial —coincidiendo con la llegada a Barcelona de ar- tistas que huían de París— cuando los propios pintores y escultores activos en Cataluña en- sayaron nuevos lenguajes plásticos. Entre ellos cabe destacar la figura del uruguayo Joaquín To- rres-García, quien, junto a su compatriota Rafael Barradas y a Celso Lagar, pintó paisajes urbanos con un lenguaje sincretista, mezcla del fovismo, del cubismo y del orfismo de Robert y Sonia Delaunay. Miró también se inició en los lenguajes plásticos modernos a finales de la década de 1910. Apoyado por Dalmau en su proyección a París, Miró dedicó parte importante de su obra al género del paisaje y se convirtió —junto a Dalí— en figura clave del surrealismo, movimiento que arraigó con verdadera fuerza en la Cataluña de los años treinta. La influencia del surrealismo pervivió después incluso de la Guerra Civil, a través de la obra de los miembros del grupo Dau al Set . Muchos de los lienzos de Tàpies, Cuixart y Ponç de finales de la década de 1940 son en realidad paisajes del inconsciente. Su negación de la realidad exterior manifiesta el distanciamiento crítico de sus autores respecto al franquis- mo. Paul Gauguin. Hoguera junto a una ría/ A Bonfire by the river , 1886. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, en depósito en/ on deposit in Museo Thyssen-Bornemisza 104
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