LLEI D'ART 10
Una atenta observación de sus trabajos sugiere una fascinación por la magia de la naturaleza: el bosque, las montañas, el mar; por los efectos de la luz abriéndose camino, por destilados de fascinante fantasía, extractos del imaginario, leyendas de pasión y lucha, fabulosas epopeyas robadas al tiem- po que a su vez se muestra al contemplador de manera subliminal, como si de un holograma se tratara. Y si es cierto que existen ligazones que emparentan al arte con lo esotérico, la estética con lo espiritual, es porque el lenguaje artístico, en cualquiera de las formas que éste adopte, puede transformar la naturaleza valiéndose de la luz y las formas. Es la intención lo que prepondera y ésta conjura para maridar religión y ciencia tejiendo –casi de manera inconsciente– un fino hilo conductor entre los elementos, para alumbrar la magia, máximo impelente de toda gran obra de arte. El acto creativo, inherente al perceptivo, es precedido de unas condiciones espirituales y energéticas que predisponen al artista a vivir la experiencia mística. Daria Latour es nacida en Moscú y cuenta con una impecable trayectoria académica. En 1988 culminó sus estudios en la Universidad Stróganov de Moscú, especializándose en pintura monumental. Desde el año 2007 reside y trabaja en España. Vital y respetuosa, venera la capacidad humana de entender el arte como delicado medio de expresión de todo cuanto nos rodea e inquieta, como testigo del tiempo, pero se confiesa en contra de gran parte de lo que ahora se insiste en llamar arte moderno: No puedo y no quiero ajustarme a las tendencias útiles en la pintura. No me gusta vestirme de forma ramplona intencionadamente, tomar bebidas alcohólicas en compañía de hombres barbudos de la bohemia artística, estar al corriente de todas las últimas noticias del mercado del arte, o ensuciar mi ropa con disolvente o fumar descuidadamente discutiendo alguna exposición. No me gusta la tinta bajo mis uñas Daria Latour 106 a la palestra
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