LLEI D'ART 10
The work it itself is something of a fiasco, in which Tomás has written barely three pages which is little more than an internal dialogue that both questions the bull that gored him and guesses its answers. José Tomás is both judgmental and sparing with his words, and in a part of the presentation he said: ‘One must really work for art to be born. The bullfight is no place for half measures. The greater the commitment, the greater the risk; the greater the risk, the greater the art.’ The day of the fireworks in Morante de la Puebla, in San Isidro – all bulls, wind and grey skies – the mata- dor said to M. A. Moncholi: ‘When it cannot be, it’s because it cannot be’. Nevertheless, this is about as much use as his half Veronica* in Seville. Tomás neglected to focus on the specific; he saw an abstraction and the bull gored him. Navegante is the bull that gored him. Here, the specific, commitment and art reappear. The importance of the bull-fighters is not in what they write, but in what they say, in key moments of reflection or in unique, precise circum- stances. Tomás Paredes * In the art of bullfighting, a type of pass with the cape Pepe Luis Vázquez, que acaba de fallecer, decía de los Ma- chado: «Me acuerdo mucho de Antonio Machado. Entendía la vida». «¿Más que Manuel?», le pregunta su hijo. Y responde el «Sócrates de San Bernardo»: «Manuel escribió más de to- ros, pero Antonio toreaba mejor». O lo que dice José Tomás: «con un paso adelante puede morir el hombre, pero con un paso atrás puede morir el arte». Se acaba de presentar un libro, Diálogo con Navegante , José Tomás, Mario Vargas Llosa y otros, Espasa Libros, Barcelona 2013. En su presentación, en el Círculo de Lectores de Ma- drid, dijo José Tomás: «El toro se me aparece como imagen abstracta en muchos momentos y uno establece una comu- nicación tratando de poder entenderlo mejor. Te preguntas… por qué no has sido capaz de lograr sacar la esencia de la embestida. Es un diálogo ficticio, que quizá simbolice las du- das, los miedos y la quimera de una faena perfecta». El libro en sí es un fiasco, donde Tomás solo escribe tres páginas y sin mucho más que un diálogo interior que interroga al toro y a la vez le adivina las respuestas. Poco más. José Tomás es sentencioso y parco, y en un trance de la presentación dijo: «Hay que ponerse de verdad para que nazca el arte. En el ruedo no valen las medias tintas. A más compromiso, más riesgo; y a más riesgo, más arte.» El día del petardazo de Morante de la Puebla, en San Isidro, –toros sin embestir, aire, tarde plomiza,…–, a M. A. Moncholi le dijo el diestro: «Cuando no puede ser, es que no puede ser». Eso vale tanto como su media verónica de Sevilla. A Tomás le faltó fijarse en lo concreto, vio una abstracción y el toro le cogió con peligro de muerte. Navegante es el toro que le hirió de gravedad. Aquí, aparece de nuevo, lo concreto, el compromiso, el arte. Lo importante de los toreros no es lo que escriben, sino lo que dicen, en momentos claves de reflexión o en circunstancias únicas, precisas. Tomás Paredes Eduardo Lourenço Lic. Creative Commons. Foto Rtppt José Saramago y Eduardo Lourenço. Cortesía Fundación José Saramago.
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