LLEI D'ART 10
que pretende dar a conocer aspectos más íntimos de la producción de grandes artistas dentro del panorama del arte contemporáneo español. No entiendo por qué la pintura es el único arte que se supone que tiene que verse de pie. Es reconfortante comprobar que hay gente capaz de pasar largos ratos contemplando una obra, porque un cuadro hay que vivirlo, es una obra de amor que te tiene que seducir cada día. Te sientas y esperas a ver qué pasa, si consigues entrar dentro del cuadro. Porque para eso son, para hacernos pensar. Intento profundizar en las cosas. Parece que las personas se pasan la vida patinando, viendo muchas cosas pero sin profundizar en nada; es una sociedad vacía y yo busco justamente lo contrario, meditar sobre lo que sucede en esta sociedad, complicada porque los humanos somos difíciles. Nos animamos a preguntarle sobre su singular visión de la metrópolis, porque curiosamente, tras observar con dete- nimiento su colección pictórica, es verdad que induce a la reflexión, pero con una perspectiva un tanto desoladora. Creo que sobre todo ha de haber espacio para la reflexión, porque si sólo flotamos, es como si no estuviéramos. Puede parecer complicado pero sigue siendo la actitud más noble del ser humano, la que nos conduce a buscar la verdad de cada uno. Los personajes de mis cuadros, dentro de la multitud que los engloba, están diferenciados. Utilizo recur- sos y trucos en los que me entretengo con el fin de distinguirlos. Juan Genovés desea no ser juzgado por cualquiera que sólo se base en las reproducciones que existen de sus cuadros, porque una pintura debe ser contemplada en directo para evitar crear mitos, y así nos lo argumenta: Viendo esta última exposición que recopila su colección personal, rememora aquellas épocas de la dictadura, de la lucha, cuando pintaba poseído por un espíritu muy político. «Ahora, al contemplarlos, compruebo que ese sentido se ha esfumado. Con nuevos ojos, todo ese dolor y dramatismo ha quedado destilado y convertido en el aroma de la época. Son los mismos cuadros, pero yo ya no soy el mismo.» –reconoce el artista. Habla con entusiasmo. Su tono, además, es afable y sencillo. Apetece charlar y seguir indagando en lo más hondo de sus emociones, que suenan tan joviales y campechanas, que nadie diría que surgen de los labios de un hombre de su edad. «Es el espectador el que hace el cuadro» –afirma resoluto–, «para mí, la pintura es el arte más libre. Cuando uno ve una película o escucha música, casi no puede pensar, porque va detrás del tema, sin denigrar ninguno de los géneros, por supuesto. Sin embargo en el cuadro, uno mira donde quiere, es como un símbolo de la eternidad, una reflexión sobre cada Juan Genovés. Serie Cesura/ Caesura Series, 2013. Cortesía Galería Marlborough, Madrid Foto Leonardo Villela 56
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