LLEI D'ART 10

el Anti-Cristo, la paralización y la muerte,…pero hay grandes genios dentro del kitsch, como Wagner o Tchaikovsky.» Con el auge de lo moderno, comenzó un proceso de exclu- sión de importantes consecuencias. El mismo Puccini fue tildado de kitsch, como también lo fue el pintor sueco Anders Zorn o el compositor Sibelius. Muchos otros, sin embargo, optaron por amoldarse, como sucedió con Edvard Munch o el finlandés Gallen-Kallela. Hasta el mismo Iliá Repin comenzó a pintar de manera más descuidada con el único fin de satisfacer lo que parecía ser la nueva realidad del arte. Lo kitsch trata de lo humano en cualquiera de sus formas posibles. Es una forma de expresión de la pasión en todos los niveles, sin rendir pleitesía únicamente a la verdad. Una opera como Madame Butterfly excita la vulnerabilidad humana, no su raciocinio. El kitsch nunca es irónico, porque trata al ser humano con respeto. Busca la intensidad, no la originalidad y su objetivo es acercarse lo máximo posible a los grandes maestros, a quienes considera contemporáneos. Hacer algo nuevo resulta incómodo para un creador kitsch, que siempre estará en conflicto con la universidad, el estado y las burocracias, porque representa la vulnerabilidad humana. En el kitsch, el talento y la destreza son criterios primordiales de calidad y éste es un aspecto que lo hace especialmente vulnerable, ya que las reglas en base a las que es juzgado tienen como referencia algunas de las mejores obras de arte de la historia. Y es que nadie compara a Warhol con Rembrandt a menos que lo haga con un sentido irónico. El arte se protege del pasado gracias a que es diferente, pero para el kitsch, no hay contemplaciones. El arte existe por su propio bien y para complacer al público. El kitsch funciona como la propia vida y solo complace al individuo. Si te quedas dormido mientras cabalgas, el caballo se detendrá junto a una roca. El arte es un coche. El kitsch es un caballo. Hoy en día, todos están de acuerdo en que el arte moderno ha tenido un efecto liberador, para bien o para mal. Por todo el planeta encontramos las mismas instalaciones, los mismos decorados, ya sea en Nueva York, en las islas Mururoa o en Hong Kong. El concepto kitsch –en su sentido despectivo de decoración barata– fue adoptado hace más de cien años cuando el arte moderno irrumpió en la retrógrada cultura europea. Mucha gente cree que si Rembrandt hubiera vivido en la actualidad, hubiera sido un artista conceptual. Yo no lo creo. El tiempo no es excusa Y el dilema es el mismo que aquel al que se enfrenta el pintor figurativo ¿debe considerarse un artista derrotado y de segunda categoría o sencillamente decidir considerarse un pintor kitsch? Teniendo en cuenta que el apelativo se ha convertido en apodo habitual de todo aquello que no está de acuerdo con el nuevo siglo, también han sido artistas kitsch Tchaikovsky, Rachmaninov, Gershwin y otros muchos, quienes soportaron estoicamente tal tratamiento durante toda su vida, como Auguste Rodin, excelso representante del fenómeno kitsch, de quien nunca he llegado a entender por qué es considerado un artista moderno. La sólida superestructura del arte actual tiene una fuerza arrolladora y sin parangón. Protege todo tipo de chafarrinada intelectual, mientras que un bello dibujo de un desnudo es criticado despiadadamente, y sólo por carecer de una estructura respetable que lo respalde. Cuando a un hombre se le convierte en rey, automáticamente adopta un aura, una superestructura metafísica. En el arte sucede lo mismo: el predominante ha sido implacablemente uniformado, se esté o no de acuerdo. Todo lo demás no es más que un remanente del pasado y ha sido pisoteado. El arte moderno reclama una constante renovación, experimentación y ajuste a los cánones de los estilos contemporáneos, algo que, según argumenta, no puede aportar la pintura figurativa. Pero el estilo de los grandes maestros es sensual y busca representar la eternidad totalmente libre de prejuicios. Ahora la cuestión ya no estriba en si el trabajo está o no está bien hecho, sino en si contiene la idea correcta. Si a esta sensualidad que el arte no puede incorporar se le diera otro nombre, todo sería diferente entonces. El kitsch debe separarse del arte porque un pintor kitsch tiene objetivos diferentes de los que tiene un artista. El arte es una expresión de lo que es válido en un determinado momento. Lo que caracteriza este arte, desde mi punto de Odd Nerdrum. Principiante/ Beginner 65

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