LLEI D'ART 11

representada como tema artístico en tiempos pasados. Supongo que se consideraba la normalidad por creencia o frecuencia y falta de interés dramático suficiente. En la segunda mitad del siglo XX, con la llegada de la cultura del ocio, de la necesidad de vacaciones, del merecido descanso tras el «duro» trabajo de oficina, del culto a «la buena vida», la imagen de personajes inactivos de sofá fue tema pictórico y escultórico en el pop art americano –Hooper– o en el realismo europeo, Freud. Seguro que próximamente seremos participes de la representación de las nuevas tendencias de la conducta humana: la diligencia conductora del triunfo personal sin dramatismos históricos. La gula Vicio de comer y beber en exceso. También ampliado a otros bienes materiales innecesarios que se consumen –tabaco, drogas– u ostentan –moda– sin necesidad. Su virtud, la templanza, se caracteriza por la moderación en la aprehensión de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos dentro de los límites de la honestidad. También esta actitud es tendencia actual. Después de un tiempo de conductas repletas de excesos y, por la ley del péndulo, nos estamos dirigiendo al otro extremo del culto al control alimentario, del ejercicio físico y el descanso. El individuo que no se cuida según los cánones no es bien recibido por la comunidad más vanguardista. Por lo tanto, la templanza está de moda. Un clásico. Nos hemos hartado del abuso de lo arbitrario de hacer lo que el cuerpo pide y ahora toca templarlo. Éste es un hecho que marcará una época en la historia del mundo occidental. En los tiempos modernos, nunca se había vivido un momento como el presente. La enorme cantidad de jóvenes –y no tan jóvenes– que son ejemplo del cuidado en la alimentación, no fuman ni beben alcohol y hacen ejercicio físico periódico, no aceptan bien lo contrario, esto es, la gula. Los niveles de obesidad desde las décadas de los 80 habían alcanzado cifras epidémicas y han sido ampliamente representadas por los artistas de la época, como Freud o Botero. También los excesos en el consumo de alcohol como Los bebedores de absenta de Degas o Picasso de finales del siglo XIX, o la representación de los estragos de las drogas con casos tan dramáticos como el fatal final de Basquiat. Su demonio es Belcebú, que junto a Satanás y Lucifer, forman el triunvirato que domina los infiernos y sus legiones. Es representado con cuerpo de mosca y es por ello que también se le denomina «El señor de las moscas», título de una novela del escritor inglés premiado con el Nobel de literatura en 1983, William Golding. El autor lo representa con la cabeza de un jabalí clavada en una estaca en un claro del bosque mientras Eugène Delacroix. Dante y Virgilio en los infiernos/ Dante and Virgil in Hell, 1822. Museo del Louvre, París. 116

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