LLEI D'ART 11
En Posdata, 1959, escribe Azorín: «Si yo tuviera que resumir mi vida mental, desde los cuatro años (1877) hasta éste (1959), lo haría en dos palabras: lo concreto. Y aclararía: necesidad de lo concreto, del hecho definido, de las cosas tangibles. Detesto la disertación vaga» I ¿Por qué leer a Azorín, a Miró? Razones, adunia. Aprendo y, al tiempo, me deleita. Transmite conocimientos, incita a pensar, ensancha la sensibilidad y la depura. Azorín con lo concreto expresa a menudo la palabra realidad . Azorín (1873- 1967) y Gabriel Miró (1879-1930) son los autores que más inciden en lo concreto. Miró huye los grandes temas, prefiere lo concreto, lo particular. En el cómo es soberbio. Quien no haya leído las novelas del territorio Oleza, no puede opinar. Gabriel Miró es algo más que un escritor provinciano, decadente y aburrido. Miró llama a sus debilidades sigüencismos, referencia a su heterónimo Sigüenza: lo concreto sería un sigüencismo. Se dice que influyó a los del 27. Lo leyeron, pero no veo la gran influencia. Jorge Guillén cuenta que: « en cierta ocasión le confesé que yo abría al azar cualquiera de sus libros y encontraba frases estupendas. Entonces –me replicó–, ¿Y no soy novelista?» . No quería que le vieran como estilista o poeta. El autor de Clamor alude a su prosa pictórica, llamando lienzos a textos del novelista. Existe un libro, en edición especial, 1970, En torno a Gabriel Miró: breve epistolario, de Jorge Guillén . ¿Cómo tantos ecologistas no han leído Años y leguas? Años y leguas, 1928, es el libro de Miró en el que la naturaleza alcanza mayor presencia, es la creación artística del paisaje. Miró ve con la palabra, y lo que ve tiene esa altura que Nietzsche exige antes de hablar con Dios. En una carta a su amigo Alfonso Nadal, el 10 de junio de 1921, desde Polop, ante la idea de escribir este libro, cuya gestación duró siete años, escribe Miro: «necesito esperarme a mí mismo, y esperar que el trabajo se fragüe en conjunto». En distintas ocasiones he oído contar a Álvaro Delgado, cómo en una reunión en casa de Eugenio D’Ors, mientras éste hablaba a sus invitados, Antonio Saura coqueteaba con una joven pintora –Álvaro decía: «una hermosa potranca»– y Don Eugenio, deteniéndose, exclamó: «¡Hay que ver que atentos están a lo concreto estos abstractos». Insisto, con Azorín, en la necesidad de maridar lo imaginario con lo concreto , sin perder nunca de vista la realidad. Azorín escribió un opúsculo, Gabriel Miró: in memoriam, publicado en el tomo VI de sus O. C., Aguilar, Madrid 1947, pp. 999-1025, con textos de 1905 y de 1930 a 33, incluida la presentación a la Academia. II La lectura. Leer es vivir, con intensidad, de otra manera. Es abrir ventanas al conocimiento, a la información, a la inteligencia; nos ubica y nos relaciona. Leer es afinar la sensibilidad, que no es coyuntural, sino norma de sentimiento, almáciga de la emoción. El hábito de la lectura salva, enseña, nunca defrauda, nos sitúa ante una realidad inabarcable. La lectura es psoteriológica, da igual el soporte. Eduardo de Prado, amigo y probado bibliófilo, personaje de mil saberes, ahora está ilusionado con el e-book y defiende sus beneficios en pro de la lectura. El hábito de la lectura se cocina a fuego lento, con vocación de eternidad. Hay que proporcionar a la infancia libros de sus temas preferidos, cuales fueren; cuando el niño descubre los misterios de aquello que le apasiona a través del texto escrito, eso le inicia en un proceso informativo y va creando el hábito necesario, que se consolidará en su desarrollo. Me gustan los libros, tocarlos, acariciarlos, cerrarlos durante la lectura para escenificar lo que lees, en esos instantes mágicos de la lectura que te hace fabular o T omás P aredes Nombrado en 2006 académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias de Granada y subdirector del perió- dico El Punto de las Artes hasta 2008, Tomás Paredes Romero –licenciado en Derecho, Historia Antigua e Historia del Arte, profesor, periodista y críti- co de arte–, ha publicado más de 10.000 artículos en diferentes periódicos y revistas especializadas en arte, y viene siendo colaborador asiduo del diario La Vanguardia de Barcelona sobre mercado del arte. Ha pronunciado más de doscientas conferencias, tanto en España, como en Francia, Suiza y Portugal y es secretario del Premio BMW de Pintura. Desde 2004 es Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte (AMCA). Actualmente preside la Asociación Española de Críticos de Arte (AECA - AICA Spain). Análisis desde lo concreto Foto Carles Balcells 30
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