LLEI D'ART 11
de Madrid y Barcelona. Un dietario de Raúl Rivero, que habla de Edwards, José Alfredo Jiménez y Yolanda Pantin. Una entrevista de Magnus Carlsen. El centenario de Carmen Amaya, que murió en el sanatorio Ruber y fue amortajada por mi amigo el pintor Yuste. El misterio de una sucursal del Pompidou en Málaga. Noticia de Lo que mueve el mundo, en los teatros del Canal, música de Wim Martens y textos de Kirmen Uribe. Declaraciones de Alice Munro, Premio Nobel de Literatura. Entrevista a Juan Barja, que habla de los problemas del Círculo de Bellas Artes de Madrid . Información sobre el libro Joyce en París o el arte de vender el Ulises publicado por Gallo Nero. Entrevista a Javier Krahe en torno a su trabajo Las diez de últimas. Comentarios al Premio Nacional de Teatro a Ramón Barea. Confesiones de otro Premio Nacional, César Mallorquí, de Literatura Juvenil. Dos páginas acerca del punk y sus conexiones europeas. Un texto sobre Jaume Sisa. «El arte se repite hasta la saciedad» , dicen los hermanos Chapman en otra información trufada de opiniones. Una tercera de ABC de Julio Pomés, «La libertad promueve riqueza» . Unas respuestas de Yves Bonnefoy, Premio FIL de literatura: «¿se imagina que hubiéramos sido prisioneros de una lengua única?»; el poeta y traductor comenta la singularidad de cada lengua. Más desahogos de más Premios Nacionales: Juan Mayorga, Carmen Calvo… IV Los Premios Nacionales. No se trata de encontrar soluciones que complazcan a todos, sino de establecer un criterio que se ajuste a la realidad de nuestro panorama cultural, a lo concreto. Cuanto menos, los Premios Nacionales de Cultura de este año han llamado la atención por uno u otro motivo y han tenido una repercusión estrambótica, determinante, inquietante. ¿Por qué un Premio de Literatura Dramática y otro de Teatro? A Juan Mayorga por su obra La lengua en pedazos, sobre Teresa de Jesús y el Libro de mi vida. A Ramón Barea el de Teatro, ¿por actor, autor, promotor? Carmen Calvo, Premio Nacional de Artes Plásticas. En declaraciones, en El Mundo , tras sentirse muy agradecida, critica la situación actual: «Habría que cambiar completamente una ley que está provocando un retroceso total en el ámbito de la cultura. Y habría que hacerlo rápido porque la destrucción dura un segundo. Es muy fácil olvidar y hay gente a la que le gusta olvidar». ¿Corresponde su actitud con la prodigalidad del MECD? No se entiende, –ni el jurado, ni la decisión– de dar dos premios, en menos de un año, al mismo autor. En noviembre de 2012 se le concedió el Premio Nacional de Artes Plásticas a Jaume Plensa y ahora, a los pocos meses, el Premio Velázquez de Artes Plásticas. El MECD le ha entregado 130.000 euros en un año a un autor que lo que necesita es difusión museística más que otras cosas. Sin obviar el interés de la obra de Plensa parece un tanto extraño que se reiteren los galardones en su persona. ¿Cuál es el rumbo del Premio Velázquez de Artes Plásticas? Si repasamos la nómina de los agraciados, vemos que se ha hecho un ejercicio de patetismo. El año pasado no se convocó, sin explicación alguna por ello, y ahora, deprisa y corriendo, se decide premiar a Plensa. ¿Es personal, es a la escultura, es al oportunismo? Todo esto, nada tiene que ver con la dimensión de la obra del autor, a quién se lo ofrecen y está encantado. Para que la batahola no decaiga, el compositor Josep Soler devuelve su Medalla de Oro a las Bellas Artes, concedida en 2012, en protesta por la política cultural de José Ignacio Wert. La noticia ha sido confusa y algunos han creído que renunciaba al Premio Nacional, que sí aceptó en 2009. El Premio Nacional de Poesía ha recaído en Manuel Álvarez Torneiro a quien quiero dedicarle la siguiente cala por la trascendencia de su obra y el silencio que ha generado. V Mat. Cuando saltó el nombre de Manuel Álvarez Torneiro como Premio Nacional de Poesía, resultó para muchos una broma, porque estos galardones y el Ministerio nos tienen acostumbrados a ello, con independencia de quien los manipule. Hasta personas, que se creía informadas, ni una palabra. Silencio en la prensa, si no fuere el comunicado oficial del MECD. ¿Ignorancia? Desde mi óptica, es el único Premio que justifica estos galardones, al menos en esta ocasión. ¿Por qué? Por la dimensión de su poesía, por el valor de su soledad, por la desatención personal a la que se le ha sometido; por su inclusión de la poesía, en gallego y español, en el ámbito de la mejor poesía de occidente. La poesía española de las últimas décadas está encorsetada en su tradición. En España no hubo nunca un Rimbaud, ni un Hölder-lin, ni un Kavafis, ni un Rilke, ni un Pound, ni un Saint- John Perse, ni un Wallace Stevens. La poesía en español tuvo una renovación en Argentina, Chile, Perú, pero eso no llegó a España, aunque algunos poetas pasaran por Madrid, como Vallejo, Huidobro, Borges, Neruda, Hidalgo o Paz. Y Álvarez Torneiro, que no desdeña al Arcipreste de Hita, ni a Fray Luis, ni a Góngora, ni a Quevedo, dialoga como un par con esa gran poesía de occidente, dejando luminarias de su resplandor. Decir que se premia por un solo libro, Os ángulos da brasa, editado el año pasado en Pontevedra por Kalandraka es como ignorar que los ríos desaguan en el mar o que la sal se esconde con la lluvia. Es un buen libro, pero no el mejor de MAT, hay una melancolía de despedida, una añoranza y un rumor parejo a « un acordeón que, ben tocado, chora» . MAT escribe con una nueva luz, pero mojando su pluma en su pasado. Su primer libro de versos, Memorias dun silencio, Edicións do Castro 1982, inaugura un cosmos solitario y único, libro que fuera candidato, en 1984, al Premio Nacional de Literatura. Algún crítico, para hacer patria chica, lo enreda en la Xeración das Festas Minervais, pero tiene poco que ver con esos otros compañeiros do 34
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