LLEI D'ART 11

camiño , más allá de coincidir en el tiempo. Leí sus críticas en La Voz de Galicia, me impresionó Restauración dos días, Sotelo Blanco, Barcelona 1986, con un MAT en plenitud, musical, iluminado, luminoso, abierto y transparente como el cristal, «As túas mans esparexendo luces» . Desde entonces, busqué sus libros y me adentré en su caudal oculto, que llenaba océanos, pero que ni se oía. Tenemos que revisar muchas nociones y conductas, no sólo el contenido de democracia. De sólito, confundimos a un bien leído y con cargos de rango, con un hombre culto, pero la cultura es una actitud, un estadio que determina la acción, no algo estocástico y coyuntural. En la prensa gallega, noticias y entrevistas; en la nacional, tras el anuncio, ni una línea; de académicos, libera nos domine , aun de los que escriben sobre poesía. MAT es poeta, imbele ante el volcán canalla de los días; escribe desde la soledad en los altares donde el tiempo escenifica su liturgia. Corre, sin muros ni ataduras, «detrás dunha libélula imposible» . Sueña cuando se despierta y habla con los bosques reconociendo la voz de cada árbol. Ama el azul y los cometas y escribe con lluvia mensajes en las nubes, que el sol alumbra en el aguacero, para que la luna los lea y los guarde. Nefelibata, originario, secluso, mollar, genera un cosmos propio, es como un pozo al que te asomas y ves al fondo la luz reflejada en los espejos de agua. La poesía es su identidad, testimonio de vida. Como dijo, en 1982, en su discurso de aceptación del Nobel, García Márquez: «la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre». Luego, Rigorosamente humano, Epicentro, otra vez finalista en el Nacional, otro libro magnífico. Manuel Álvarez Torneiro (A Coruña, 1932), cómplice de la poesía, de la vida, ha creado un universo que le sitúa en el corazón de la modernidad, sensible y puro, juanramoniano, a veces pinta, exergónico, Foto Pablo Núñez. Lic, Creative Commons. 36

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