LLEI D'ART 11
Francisco Ibañez Talavera Lo cómico es la visión del mundo más seria que existe Peter L. Berger La antítesis del buen humor no es la seriedad, es la tristeza. El humor sano mitiga el sufrimiento, relativiza todo cuanto nos rodea y aporta una suerte de paz interior o «catarsis riente», como tuvo a bien definir Leopoldo Marechal. Dostoievski incitaba a catalogar a las personas según su modo de reír: Si ríe bien... quiere decir que ese hombre es bueno. Reparad en todos sus matices; es necesario, por ejemplo, que en ningún caso la risa parezca estúpida, por más alegre e ingenua que fuere. Apenas advertís el menor indicio de imbecilidad en la risa, quiere decir que su inteligencia es limitada, aunque no hiciera más que verter ideas... Finalmente, si esa risa, aún siendo comunicativa, por alguna razón se os revela trivial, sabed que la índole de ese hombre es trivial y que cuanto de noble y elevado os parecía advertir en él, era deliberadamente rebuscado o de imitación inconsciente. Comprendo, sí, que la risa es la prueba más segura del alma. Mirad a un niño; sólo los niños saben reírse absolutamente bien... por lo que resultan tan encantadores. El niño que llora es desagradable, pero el que ríe y está alegre, es un rayo de luz del paraíso, es la revelación del futuro en el cual el hombre será finalmente tan puro e ingenuo como los niños. Charlamos con Francisco Ibañez en la sede de Ediciones B, gracias a la cortesía de su editor, Manuel de Cos. Dicharachero y alegre, responde a nuestras preguntas. Apenas era un chavalín cuando a hurtadillas se leía los tebeos que su familia guardaba cada noche al quiosquero de su calle… Era la ilusión de cada noche. Los cómics no habían pasado por guillotina y tenía que leerlos sin apenas abrirlos. Era la época gloriosa de los héroes de la meteorología: el Capitán Trueno, el Capitán Rayo, el Capitán Tormenta,… todo aquello ya ha pasado. Usted estuvo pluriempleado. Yo siempre digo que estuve en un banco. Lo de «trabajando» es una historia aparte, porque siempre tenía algún que otro dibujito debajo de algún papel. Lo que nos gustaba era tener cosas publicadas. Muchos de esos trabajos los hacía sin cobrar. Eso es algo que tenía importancia relativa. Estábamos día a día pendientes para ver cuando saldría publicado nuestro dibujo. En realidad, todo empezó a cambiar cuando la pregunta ¿cuándo? se convirtió en ¿cuánto? Eso se hace extensivo a todo. Sucede que había muy pocas cosas. La juventud no lo entiende, no entienden cuando les digo que no había «nada», ¿sabes lo que significaba nada? Pues nada mismamente. Disfrutabas con el trabajo; era el vehículo del que no nos queríamos bajar. Algo bueno habrá traído también esta crisis ¿no? La crisis ha tenido algún que otro contrapunto positivo, reuniendo a los amigos, disfrutando de pequeñas cosas olvidadas. En aquella época tampoco había demasiadas quedadas porque entonces era la edad de oro del cómic, había mucho trabajo, no quedaba tiempo para nada, al Nació el 15 de marzo de 1936 en Barcelona, y antes de iniciarse en el mundo de la historieta gráfica trabajó en el Banco Español de Crédito, hasta que en 1957 decide dedicarse exclusivamente a trabajar para la Editorial Bruguera. El veinte de enero de 1958 aparece la primera historieta de Mortadelo y Filemón en el número 1394 de la revista Pulgarcito . En los años setenta Ibáñez crea algunas aventuras que se van a convertir en clásicos de la historieta española: ¡Valor y al toro! , El caso del bacalao , Chapeau el Esmirriau , etc. La creciente popularidad del personaje hace que sea traducido a once idiomas diferentes y que Ibáñez se dedique cada vez más en exclusiva a Mortadelo y Filemón . En 1994 recibió el Gran Premio del Salón del Cómic al conjunto de su obra y en el 2002, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2001. Fotos: Luisa Serés 49
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