LLEI D'ART 11

contrario, faltaba. Teníamos que hacer una cantidad de páginas increíble. He llegado a hacer veinte páginas en una semana. Era algo de locos. ¿Alguna crisis con alguno de sus personajes? No ya con los personajes, sino con el matrimonio, especialmente cuando la mujer te preguntaba que para qué queríamos tanto dinero si no íbamos a ninguna parte. Dibujaba en casa –un error– porque apenas salías. Añoraba el paseíllo de casa al banco. Sí, pero luego en las firmas, las largas colas compensan ¿no? Si claro. Es que cuando ves trescientas personas haciendo cola con un ejemplar bajo el brazo, eso es muy bonito, porque no sólo está el crío pequeño, sino que te encuentras ya al jovencito de 20, al adulto de 40 y al abuelete de 80 que te dice que sin su tebeo, la vida no vale la pena. Estaba pensando en el quiosquero de Cuéntame al que daba vida el gran Tony Leblanc. Era todo un personaje… Hombre pues sí, la verdad es que la gente ya no habla con otra gente. Hablan con el cacharro que llevan en la mano, a riesgo de pegarse un porrazo, ¿a santo de qué? Hace cuatro días no teníamos nada de esto, pero es así, hay que aceptarlo y se acabó. 13 Rue del Percebe sería un perfecto sainete para televisión. En algo recuerda la serie de Aquí no hay quién viva , ¿alguna vez se ha planteado ser guionista de televisión? Alguna vez me he topado con series y he pensado «me suena de algo». No es la primera vez que me preguntan algo así,… pero yo me dedico al cómic. Aunque a mucha gente le cuesta leer, sus historietas se las saben casi de memoria… Los niños tienen de por sí un pánico tremendo a las letras, no quieren saber nada. Con las historietas era diferente. Los bocadillos acompañaban a un dibujito amable y eso iba entrando y entrando. Mortadelo, con sus disfraces, hacía ver miles de cosas impensables y se aprendía. He pasado muchas horas con el diccionario de antónimos y sinónimos para evitar repetir palabras. En Madrid había una señora mayor que me decía que el año que ella no acudiera a la firma de tebeos es porque le habría pasado algo. Algunos de esos ejemplares tienen más de cuarenta años. Qué época gloriosa la de Pulgarcito o Tío Vivo. Imaginación, talento, técnica, ¿qué más ha de reunir un dibujante de cómics? Te diré más. De todas esas cosas, y aunque lo primero que ves son dibujos por todas partes, son lo menos importante. La importancia de verdad radica en el hilo, el guión. Si el guión no es aceptable y no capta la atención del lector, la historieta no la va a comprar ni Dios. Yo he sido un dibujante medianito, pero he trabajado muchos mis guiones. ¿Cómo trasciende una historieta? Cuando consigues que una persona pase un buen rato y no ve el momento de seguir leyendo tus historietas. Es el famoso “continuará”. De todos cuantos hemos crecido entre tebeos, sabemos de personajes muy populares, aunque sosos a morir; las típicas páginas que uno se saltaba, ¿cómo es que se seguían publicando? Había un gran mercado que había que llenar de publicaciones. Desde luego había dos o tres que tenían renombre y gracias a los que la publicación se iba a vender. ¿Cómo se definiría, como un historietógrafo? Bueno, no. Hay quien me considera un dibujante ¡más quisiera yo! Un historietista, que hace el dibujo y crea el guión. La inspiración siempre llega trabajando… Hay que mantener los codos sobre la mesa. Si las ideas no brotan, cogemos el Espasa, porque la editorial mete prisa y las ideas tienen que brotar sí o sí. ¿De dónde saca tantas ideas? Es el oficio, la costumbre. Eliges veinte personas y sólo una canta bien. Los demás chirrían. Si llevas algo dentro que te facilita el crear, hay que trabajarlo, no descuidarse, practicar, como los deportistas, entrenarse diariamente para estar en primera fila. Este mundo que le da licencia para trivializar hasta lo más trágico imagino que necesita un punto de vista muy positivo,… Sí, sí, completamente. Uno tiene cierta alegría para hacer 50

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