LLEI D'ART 11
Vivimos en un mundo especializado. Me sorprende mucho que vivamos rodeados de gente que habla inglés sin acento y con nada en la cabeza. Entiendo que quizás la especialización deja sus residuos y que los creadores interesados por conocer distintas facetas pueden entender la vida desde un punto de vista más universal. Las cosas se ven mejor cuanta más perspectiva tienes. Su formación periodística le facilita mucho la comunicación. Lo mío ha sido más una cuestión de suerte, aunque se me reconozca talento. He podido frecuentar los periódicos de Madrid, lo cual ha sido una formación extraordinaria. Suelo decir que cuando estamos faltos de lo que la gente llama inspiración, hay que echar mano de la poesía, si es posible, o del texto en prosa. Hay que mirar lo que ocurre en la calle y leer el periódico. Con todo ello se puede construir una obra. Al final, siempre acabamos hablando de poesía ¿se considera un romántico? No pienso esto. He vivido de una manera tan realista y tan fuera de lo espiritual, de lo místico, que en realidad no me considero romántico. Me refiero a la poesía con cuidado porque es un tema que no he podido abordar como practicante, soy incapaz. Es un mundo misterioso que me interesa mucho. Pero su obra ya es en sí una poesía grafica. Me gustaría, aunque no depende mucho de mí. Creo que lo explico bastante claro en mis memorias, soy un melancólico optimista, activo. Es posible que haya sido demasiado tajante con lo de ausencia espiritual, soy espiritual a mi manera. ¿Sigue siendo un activista? Las dificultades que tengo para separarme de mi ira son enormes. Esa parte de indignación e iracundia que llevo dentro no se puede quitar con nada y me acompañara siempre. Siempre se ha rebelado contra toda forma de represión ¿De verdad cree que hay que abrir todas las jaulas? Es una pregunta complicada, desde luego. En este país vivimos un «buenismo», que resulta muy práctico pero que es mucho peor que la represión. Esta cultura, dentro del campo del arte, ¿adónde nos lleva? A la situación actual, donde todo el mundo es artista. Ahora todos hacen de todo y opinan sobre todo. Si yo hoy tuviera 21 años y me asomara al mundo del arte, me iría y haría otra cosa, como convertirme en un buen bibliotecario. El mundo del arte no tiene para mí el más mínimo interés pero, a mis 76 años, soy demasiado viejo para dejar de pintar, por lo que espero poder seguirlo haciendo hasta el final. ¿Qué tiene su obra que la hace diferente, qué aporta? Creo que he tenido una buenísima formación, no escolástica, sino en la vida, en mi juventud, en París. Aunque nunca puse un pie en la escuela de Bellas Artes, me hubiera gustado aprender escultura porque de ese modo me habría costado mucho menos trabajo. Creo que mi obra está al margen del mundo del arte e impregnada de literatura. No comparto la idea absurda de que el cuadro es sólo pintura; cuando hay referencias literarias creo que son bienvenidas. Mi coherencia es la incoherencia. Yo creo que el cuadro es una situación muy abierta donde coexisten muchas cosas, como zonas de abstracción, etc. Pero ha creado un lenguaje propio Esa es mi intención. Respondo a sus preguntas, que me Foto Juan Manuel Miranda
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