LLEI D'ART 13

el rincón del profano Vivirelarte sinvivirdel ar El problema es que si un artista sabe que es un genio, no trabaja. La única solución es trabajar como un trabajador y no tener delirios de grandeza. AugusteRenoir Lasmásdignas y gloriosas historias no suelenhablar de ello. Algunas de las más icónicas o célebres figuras del arte no siemprebebieron lasmielesdel éxito y la fortuna, e incluso si alguna vez consiguieron olisquear algo, no siempre pudieron desvincularsedeunaocupaciónque lespermitieraganarse la vidaalmargendel arte.Muchosdeentreellosbregaroncon la necesidad, desempeñandooficios y trabajos variosmediante los que asegurar su sustento y algunos, posiblemente los más lúcidos, intentaron que ese segundo oficio fuera lo suficientementesencilloy trivial comoparaquesecontentara con un horario restringido que les permitieran dedicar una gran parte del día al desempeño de lo que realmente era su granpasión. Trabajos literalmente forzados, precarios a veces debido a la lógica falta de preparación, dado que su desempeño únicamente atendía a la automanutención, pero que resultaban tremendamente útiles para quienes tienen la tendencia natural de escabullirse de la realidad en aras de una intermitente persecución demusas desde un sofá. Juan Pablo II decía que el trabajo es más bueno para la persona que para el producto. Y así es. Estudios llevados a cabo por la Universidad de Chicago revelan que mantener la mente ocupada en alguna tarea, por muy poco relevante o rutinaria que ésta sea, nos aleja de las emociones y sentimientos negativos. Mantener un vínculo con las gentes y las cosas más sencillas es enriquecedor, nutre la creatividad y evita ser arrolladopor la desventura y la escasez, ambas devoradoras del sosiegoy lacapacidaddecontemplaciónnecesariaspara atraer a lasmusas. Empleos corrientes y muy fructíferos para aprender a fondo todos los recovecos del proceder humano, el colorido de lo cotidiano o el aroma de lo real. Fuente inagotable de inspiración, el diario enfrentamiento con el trajín de un quehacer que pudiera no tener nada que ver con la creación artística o literaria, es manantial de aliento y sugerencias sobre las quepoder trabajar al final de la jornada. HermanMelville, autor de una de lasmejores obras literarias de todos los tiempos: Moby Dick, supo sacarle el jugo a su estancia y experiencias durante tres años a bordo de barcos balleneros; el pintor barroco Georges de la Tour pasó gran partedesuvida trabajandoen la tahona familiar, al resplandor de lasbrasasy laprecaria luzque transmitían lascandelasde aceite. No es de extrañar que haya pasado a la posteridad como el pintor de la nocturnidad. Franz Kafka era abogado y dedicó casi toda su vida a trabajar como asalariado en compañías de seguros cuyo horario le permitiera poderse dedicar con sosiego a escribir, y gozar demayor libertad. El arte es unmullido lecho para los que nos sentimos vagos de profesión. Cuando uno comprende esta verdad, se proclama a símismo solemnemente artista, escritor o pintor,músico o poeta. PíoBaroja. Elmundo es ansí 16

RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=