LLEI D'ART 13
Resulta evidente que, si le preguntáramos a Kandinski, y sin pensárselo dos veces, nos contestaría que todo arte debería ser sacro. En efecto, si el arte conlleva algo de espiritual o moral, es sacro. Lo sagrado es loquemerece culto. En todas las manifestaciones confesionales, incluso las del rock, hay iconografíadeculto.La lenguadeJagger, segúnWarhol ypara unos cuantos devotos del cantante, es sacra. La necesidad de reconocernos en alguna tendencia metafísica, genera imágenesquemerecenculto, ypor ello, son sagradas. Diferente es el arte religioso, que es el que hace referencia a pasajesde lahistoriade las religiones. El Cristocrucificadode Dalí puede ser religioso y/o sacro. Enel segundode loscasos es el espectador el que loconvierteenobjetodeculto. El que lo venera, lo convierte en sacro, al igual que un fandeElvis lo haría ante la representación de su famoso par de zapatos de gamuzaazul. Sin pecar de idolatría, como lo harían los musulmanes ante figuras animales o humanas, la representación artística conlleva un grado elevado de sacralización. Aunque fuese sólo por el culto al propio arte, lamayoría de las vanguardias históricas, serían sacras. Bien es cierto que en el mundo occidental, la representación de lo sagrado, de la historia sagrada, de la religión, se ciñe a pasajes, más o menos afortunados, de la Biblia. Existen más de cienmuseos sacros cristianos en el mundo que nos deleitan con hechos, parábolas y metáforas sagradas que Todos los procedimientos son sagrados si son interiormente necesarios. Todos los procedimientos son pecados si no se justifican por la necesidad interior. Vasili Kandinski las expresiones del arte Arte sacro expressions of art Sacredart All processes are sacred if they are internally necessary. All processes are sinful if they are not justified by an internal need. Wassily Kandinsky It seemsobvious that if asked, Kandinskywould immediately answerwithout thinking twice that all art shouldbe sacred. Ineffect, if art has something spiritual ormoral about it, then it is sacred. The sacred isworthworshipping. Inall kinds of confessions, even in rock, there is sacred iconography. Jagger’s tongue, according toWarhol anda fewmore devoteesof the singer, is indeed sacred. Theneed to recognizeourselves in some kindofmetaphysical trend generates imagesworthyof worshipandare therefore sacred. Religious art isdifferent in that itmakes references to passages from thehistoryof religions. Dalí’sChrist on the cross canbe religious and/or sacred. In the latter case it is the viewerwho turns it intoanobject of worship. Theone who venerates turns it into something sacred, just likean Elvis fanwould venerateadepictionof his famouspair of blue suede shoes. Without being idolatry (suchasMuslimsmight dobefore humanor animal figures), artistic representationhas a highdegreeof enshrinement - although itwere just for worshippingart itself, themajorityof historical avant-garde wouldbe sacred. Although it is true that in theWest the representationof the sacred, of sacredhistory, of religion isgenerally alignedwith moreor less fortunatepassagesof theBible. Therearemore thanonehundred sacredChristianartmuseums in theworld hanmerecido la valoración de muchos expertos como parte importantede lahistoriadel arte. Si nos pudiéramos trasladar a la Edad Media, seguro que comprenderíamos mejor la sacralidad del arte: una época en la que se ejercía el culto en iglesias y catedrales oscuras, y donde residían figuras esculpidas, modeladas, talladas o pintadas que, a modo pedagógico, intentaban hacer apostolado para incrementar la fe. Figuras que a la luz de las velas adquirían movimiento y, por lo tanto, modificaban la percepción del observador, pudiendo llevarlo a estados de alteración de conciencia propios de la vivencia religiosa. Objetos que adquirían vida propia en las mentes de los ya predispuestos a verlas por la transmisiónoral que sacerdotes repetíanen los rituales. Imaginemos un retablo con las figuras importantes centradas y elevadas, con ropajes de colores vivos y aspecto suntuoso, que instruyen a las de menor tamaño, situadas a los lados y por debajo, con policromía más tenue y vestiduras más parcas. Flanqueándolas, la representación del bien y del mal, amor y temor, recuerdan al fiel cuál es su lugar en la tierra y su posible salvación en el cielo o condena en el infierno. Y todo ello en el fondo de la lóbrega sala principal de la casa más grande de la ciudad, e iluminada con trémulas luces que proporcionan ese efectismo de movimiento. Obras de arte que en muchos casos provocaban la experiencia estética sublime y los deseos de ser mejor para poder alcanzar ese paraíso soñado. 26
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