LLEI D'ART 13
amedrentar al oponente. Con la popularización del teatro griego y durante todo el renacimiento, la máscara fue progresivamente adoptando papeles simbólicos, funerarios, también –frecuentemente– burlescos, hasta culminar en su adopción más universal en el siglo XVIII: la gran mascarada carnavalesca. Los bailes de máscaras se hicieron muy populares entre la nobleza europea de los siglos XVII y XVIII. Las máscaras de muerte –aunque ya usadas por los egipcios–, fueron muy populares en el mundo occidental durante los siglos XVIII y XIX y se obtenían a partir del rostro de los fallecidos. Para ello se empleaban metales nobles comoel oroy laplata, dadoquepreservabanmejor frentea la descomposiciónorgánica. En algunas culturas se siguen utilizando para evocar la figura de personajes quiméricos, míticos o espirituales. De hecho, la máscara incorpora legendariamente un poderoso componente de vínculo con su portador, por lo quemuchas culturas creen fervientemente en su indefectible poder de evocaciónde fuerzas y atributos propios de la entidadque la máscara representa. No ha sido hasta principios de 1980 cuando el carnaval veneciano experimentó un nuevo esplendor que recuperó la tradiciónartesanadecreacióndemáscaras, tantoenVenecia como enFlorencia. El artedehacermáscaras Esunprocesoque requiere tiempoypaciencia,especialmente hasta hacerse con el molde de yeso, una pieza que siempre puede ser reutilizada. La base de la máscara se realiza con arcilla, si bien ésta sólo se emplea como molde básico sobre el que verter el yeso mate o escayola, motivo por el cual no hace falta preocuparse de eliminar posibles bolsas de aire. Esta arcilla no necesita de cocción alguna. Una sencilla humectación de vez en cuando y una buena impermeabilizaciónpermitiránque semantenga enperfectas condiciones para usos futuros. La elección del adecuado papel maché es muy importante. Debe ser absorbente, duradero y tener una superficie lo bastante lisa. Puede ser papel de algodón, de fieltro, de periódico o secante. En la mayoría de los casos, bastará con un par de láminas de papel: una más fina para la parte exterior y algo más gruesa para la capa más profunda. Hay que encolar ambas láminas entre sí valiéndose de una brocha opincel. El PVA es el adhesivomás adecuadopor su flexibilidad tras el secado. De este modo la máscara no se quebrará. El últimopasoesel pintadode lapiezaabasedeunaprimera y finísima capa de pintura acrílica para imprimar el papel. De este modo se consigue un aspecto craquelé y envejecido. 72
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=