LLEI D'ART 13
sobre la portada Realidade irrealidad El vacío, elmagmadenadaquesesitúaentre loscorpúsculos de energía que componen lo imaginable de la materia es el granenigmaque llegaa justificar fenómenos inexplicablespor la razón humana. Razón basada en la realidad consensuada por una mayoría anclada en un pensamiento subyugado a las limitaciones del lenguaje verbal. ¿Realidad?, ¿lenguaje?, ¿cuál?,¿dequién?,¿decuándo?,¿basada/oenqué?Cuántos condicionantes, cuántas realidades…Es laapariencia, loque cada uno y en cada momento ve, lo que aceptamos como realidad. ¡Vayapobrezade cimientos tiene entonces la razón! Llevamos siglos pensando y, consecuentemente, existiendo en el mundo de la irrealidad, de la fantasía, de la sinrazón. Al mismo tiempo, la fe irracional, mística, divina, la hemos apartado de la vida cotidiana, reservándola, en el mejor de los casos, a los momentos de desesperación e impotencia. Hastaa lasimulaciónde losvideojuegos la llamamos realidad virtual, unoxímoron, unacontradicción. Inclusoenunmundo capitalista basado en el consumo, coexisten una economía financiera (virtual) y una real. Desde hace unas décadas, los profesores de filosofía de bachillerato afirman que la disciplinahaabandonado tratar la realidad. ¿Cómopodemos quedar satisfechos ante tal aseveración? ¿Tendremos que poner «todo» en duda y considerar la irrealidad como realidadfingida?¿Estamos inmersosenungirocopernicano? ¿En qué basaremos nuestras elecciones a la hora de tomar decisiones? Se nos desmonta el sistema dual en el que hemos sido educados para imponerse uno impredecible, quizásmás emocional, primitivo, noológico. Según John Maxtell, el concepto de realidad –entendida comoexistencia–, no tienesentidosinunpuntode referencia, es decir: soporte (universo) referenciado a una mente que lo conceptúa, siempre subjetiva. Es nuestra mente la que proyecta sobre las cosas los conceptos que tenemos de ellas, dando sentido al universo, creando a cada instante la existenciao realidaden laquevivimos. Por ello, las imágenes «a priori» imperan en el resultado de la percepción y de la realidad. La imaginacióndeobjetos realesdesdeel imaginario irreal o virtual es la base de nuestro aprendizaje, y por lo tanto, de nuestra identidad. La irrealidad se erige comobase en laconstrucciónde la identidad/personalidadquecreemos propia. Fantasía como pintor interior que «mira, de alguna manera, dentro de sí las imágenes de los objetos», añadiría, o de los conceptos. Así se expresaba Sócrates en voz de Platón dialogando con Protarco en Filebo. Todos somos pintores interiores del alma cuando sabemos ser espectadores, admiradores de la esencia de lo que nos rodea, de lo que nos afecta. Saber ejercer la mirada lúcida que nos fabrica imagineríacomoarcónde lamateriaprimapara ver elmundo –aunqueseaabasede irrealidades–, esel eslabónquenunca deberíamos haber perdido desde la más tierna infancia. Basar y defender aquello que nos yace estanco y archivado en el pensamiento con un cúmulo de palabras arbitrarias y abstractas, es un excesivo riesgo para el hombre racional. Y por el contrario, conducirse a base de intuiciones sin proceso analítico del entorno y descuidando la gestión de las emociones, te convierte en incívico marginal. Aceptar la realidad de las irrealidades en las que basamos nuestra experiencia puede ser una vía útil para comprender mejor el mundo ¡Ojalá! La magia, el hermetismo o la teología poética no disponen de lenguaje verbal lógico que las haga entendibles y, sin embargo, existen. La maravillosa capacidad humana de ANTONIOSERÉS 94
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