LLEI D'ART 14
themes Melancholy InClassical Greek culture, even in the time of Hippocrates, illnesses and changes of temperament or ‘humour’ were described through the influence of the four bodily fluids named ‘humours’: blood, phlegm, blackbile and yellow bile. According to this theory, an excess of bloodprovoked hyperactivebehaviours (maniac or bipolar, in current terms); an excess of phlegm causedpeople tobephlegmatic (balanced); thosewith a lot of yellowbilewere choleric (irascible and violent); while an excess of blackbile caused feelings of apathy, a clear feelingof sadness and inability to enjoy the good things in life. The term ‘blackbile’ became a synonymof sadness. The father ofmedicine himself said: ‘If fear and sadness areprolonged, it ismelancholy’. The ancient Romans had their ownway of callingblack bile inLatin: atrabilis (darkbile), fromwherewe get the word ‘atrabilious’,meaning irritable. However, themedical term retained the original Greekword. InmythologySaturn was theplanet ofmelancholy, givingpower and riches in exchange for happiness. Let us remember the famousworks byGoya andRubens, SaturnDevouringHisSon as proof of thedeliriumof the fear of beingdethroned. During theMiddleAges and theRenaissance, therewere still suggestionsmade aroundmelancholy. Some, coming from the classical line, andothermore innovative; some followed moral precepts andothers religious ones: all left us thoughts and experiences of thisway of seeing theworld -with neither joy nor pleasure. In the 17th century, thepersonal physician toWilliam III of England, whowas also apoet, used the term ‘depression’ for the first time to refer to sadness andmelancholy: ‘[he was] depressed in aprofound sadness andmelancholy’. Others used the termdepression as a synonymof melancholy until today, now theword ‘melancholy’ has fallen out of use. However, it still lives on in art andpoetry, and is not used as apure synonymof depression, but rather as a behavioural disorder.Moreover, it is a characteristic state of an excessive flux of thinking thatmany artists undergo thatmakes them indignant, permanently angry against the establishment, and so they punish themselveswith a banon enjoying life. Quite the contrast to the hedonistic bohemian artist that attempts tomitigate his discomfort via drug consumption and frivolous behaviour. In contrast, the melancholy artist uses his activism against himself. They cannot feel pleasure in aworld they find so unjust. El grupodeeruditosalemanes formadopor Panosfky, Saxl y Klibansy que, en un libro ya legendario, Saturno y lamelan- colía , estudió la historia cultural de este humor, invitó a los historiadoresdel artea «hacer justiciacon laEspañadeCer- vantes», país donde lamelancolía alcanzó especial hondura y singularidad y fue un eslabón decisivo en la extensión eu- ropea de este trastorno. Cubrir este vacío—aseguraban— ayudaría a «escribir la historiade la sensibilidaddel hombre contemporáneo». Se atribuye a los melancólicos dotes visionarias y una ex- cepcional capacidad para la adivinación del futuro, como sucedeconprofetas y sibilas. AlonsodeFreylas,médico jie- nense, escribió unbreve opúsculo, Si losmelancólicos pue- den saber lo que está por venir, que explica cómo el sueño es el medio en el que lamelancolía semanifiesta. Quevedo coronó este tema en susSueños. Pero a la vez su lucidez tiene un punto de desesperación, pues nunca alcanzan el absoluto; y les hace comprender que hay un ámbito del saber que es inalcanzable. El melan- cólico «sabe que no sabe». El desasosiego que producen los conocimientos incompletos, la incapacidad de domi- nar el más allá del saber les obsesiona y les condena a la parálisis, al nihilismo, a la ironía: el mejor ejemplo es Don Quijote, cuya ambición lectora le lleva a la locura. En época medieval, lamelancolía adoptó un nuevo nombre, la acedia, y se convirtió en un pecado capital. Fue una obsesión de los monasterios occidentales pero también de la sociedad laica: esel demoniodelmediodía, queseapoderadel ánimo produciendo desánimo y pereza. Estamelancolía prepara el terreno a las tentaciones del diablo. En la España de la Contrarreforma, la vertiente religiosa de la melancolía alcanzó la más alta temperatura emocional y estética. Losmovimientosmísticos sonmuyproclives aella: cuando la exacerbacióndel amor aDios es tan aguda y am- biciosa, éste se vuelve inaccesible y lamelancolía seapode- radel ánimodelmonje.Dehecho, eracomúnen la iconogra- fía de los temperamentos representar al melancólico como un frailesolitario; y teólogosymoralistasadviertencontra los peligros de lamelancolía en el convento y de la practicidad hacia lamelancolía entre los predicadores. La sociedad de los Siglos de Oro, particularmente en el si- gloXVll, fue extraordinariamente violenta y vivió con intensa concienciael problemadel Tiempoyde laMuerte, dosgran- des obsesionesmelancólicas. Las alegorías de la transitoriedad humana, como la flor, la pompa de jabón, o el hombre de vidrio son también emble- mas de la inconstancia y la fugacidad. La atención a los objetosdespojadosde toda compañíahu- mana adquieren en la Europa barroca una importancia in- sólita, plasmada en la invención de un género pictórico, la naturalezamuerta, de laqueel pintor expulsa todapresencia humana ydonde losobjetos son tratados con la indiferencia de un cadáver. 115
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