LLEI D'ART 14
el rincón del profano Laglorificacióndelavacuidad E l aprendizaje del arte en las escuelas es un reto importantequedebemosasumir conel objetode formar espectadores críticos en nuestra sociedad, auténticos consumidores –que no digo compradores– de arte. Y es que sin interés, sinsensibilización, tampocohayconsumo,porque el quehay –odicenquehay– todos sabemosdedónde viene y a cuentodequé. Abraham Maslow, experto estadounidense en conducta humana, entendía la cultura como una de las necesidades básicasparapoder acceder aunmínimodesarrollocomo ser humano y a un cierto equilibriopersonal. Aquí no tenemospalabreros, por lomenos enel sentidode la culturaWayúu, dondeel papel deunpalabreroes el dehacer de mediador de conflictos. No, aquí tenemos palabristas, mercachifles y parlanchines con su correspondientequórum, decuya verborrea sóloqueda laespuma, porqueapenas hay sustancia, ni oficio: mucho hablar y nada nuevo que decir; y el desconcierto es tan tremebundo que ya nadie entiende ni desea entender nada. Al fin y al cabo, cada vez interesa menos escuchar a quien dice saber y no sabe decir. Pero es comprensible tamaña cepa de buhoneros, porque hay mucha carnaza en este muladar. Pitágoras aseveraba: « No sabe hablar quien no sabe callar». Pero es comprensible que losmás efusivos valedores de esta desalentadora exhibición de impudicia y obscenidad se sientan más cómodos argumentando loqueespatente ymanifiesto, que intentando descifrar el enigmade un arte complejo y simbólico. Ybajounacarpaquesedespliegayamamanta laantiestética y el mal gusto, se agazapan tribus enteras de bestezuelas y malas hierbas que se retroalimentan con el cinismo, la insustancialidad y el vacío de los propios artistas cuyo leitmotiv es ganar dinero a costade loque sea. La buena crítica tiene como objeto reconocer y legitimar –o deslegitimar– una obra mediante el ejercicio de un análisis objetivo de una propuesta artística. Ese es, o debería de ser, su esencia en base al razonamiento de Kant en su Crítica de la razón pura . La crítica, por tanto, debe ser considerada teoría del conocimiento; una reflexión, tanto más profunda cuantomayor sea el haber empírico. Pero también el término «arte» ha caído en desgracia semántica en tanto en cuanto ha perdido gran parte de su fascinación, de su enigma, desconectándose del concepto tradicional de arte culto. Para lamayor parte de la sociedad, participar de este deplorable festival de banalidad no tiene mayor interésqueel que tendríamalgastar unaanodina tarde dedomingohaciendozapping frenteal televisor. Esdecir, que lapasividadquedespierta es escalofriante. FUEGOSFATUOS AugusteRodin. Los burgueses deCalais (detalle)/ Burghers of Calais (detail). Foto/ Photo Ronin. Lic. CreativeCommon s. 16
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