LLEI D'ART 14

Faltacriba, faltaverdad, faltavalentía, y todoelloha resultado en un profundo descrédito tanto del arte actual como de sus habituales merodeadores, quienes alientan y justifican revoltijos incomibles, fríos e incapaces de provocar emoción algunaquenosea ladesazón. El artedebesiempresuperarse asímismoynuncacontentarsecon representar laapariencia. La buena crítica, a la que llevo convocando desde un principio, invita a una reflexión y abre puertas válidas al conocimiento, algoespecialmentemuy valiosoparael propio artista, que habitualmente peca de falta de auto-crítica y exceso de vanidad, bastante lógico si tenemos en cuenta que los mercados se han explayado en la vacuidad de un inmenso vacío creativo de formas y discursos, donde casi todo es repetición o plagio. Nada es verdad. Casi todo es embuste. Una frenética carrera por conseguir el mayor impacto mediático mediante insorteables provocaciones o insufribles espectáculos demal gusto. Se habla de transgresión, pero sin conocer el legado, sin conocimientos, no se puede pretender crear nada nuevo, especialmente cuando nos movemos dentro de un mundo que ya muestra signos de cansancio y al que algo parece habérsele rotopor dentro. Y aun así, siguenmuchos sin querer ver el mal que se ceba con su propio ecosistema, quizás a resultas del execrable individualismoque nos posee y nos condena. El mercado del arte no es más que una réplica de cuanto acontece en el mundo. Fluctuante y engañoso, carece de visiónhumanística. Todovalesi espresentadoenel escenario pactado y es debidamente justificado –moral y socialmente– mediante algúndiscursode sabeDios quién. Ya nohay nada queentender, porque loquesevees loquehay.Quienquiere hablar de horror, en nada se parece al Saturno devorador de Goya. Se limita a comprar letras de plástico que coloca sobre lapareddeunstandde feriaparacomponer lapalabra: HORROR. Lo único realmente importante es tener a quien parasitar, y en esto, una vez más, es la viva imagen de la sociedad en la que se ha gestado. Pasan cosas horribles, pero tras las lágrimas, la única preocupación estriba en saber quién va a pagar los platos rotos y no en reflexionar quéha sucedido, quéestá sucediendo ycómopoder ponerle remedio. LuisaNoriega 18

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