LLEI D'ART 14

Inspirado en la evolución, Theo Jansen fantasea y crea fabulosas y rudimentarias bestias, propias del imaginario, que caminan errantes y legan parte de sus atributos más destacados a la siguiente generación de criaturas, quedando las primeras relegadas a un hipotético grupo de Animaris ( Strandbeest ) extintos, y recreando de este modo su peculiar visión de la selección natural. Él creció en las ventosas playas de los Países Bajos, donde el mar nunca ha dejado de amenazar con tragárselas algún día y sobre cuyas arenas deambulan taciturnassuscreaciones, como tiernosysolitarios penitentes. En 1986, tras leer El relojero ciego del zoólogo británico RichardDawkins, quedó fascinadopor la teoríade laevolución y la selección natural de las especies, por lo que cuatro años después decidió centrar su trabajo en la creación de seres artificiales. Un anuncio publicitario lanzado en 2007 dio a conocer su trabajo internacionalmente y desde entonces no ha dejado de ser reclamado por centros y museos de todo el mundo. Sus entrañables bestias se escapan totalmente de los conceptos escultóricos tradicionales y entran en un plano estéticodiferenteque se articula en torno al movimiento. Es una fusión entre realidad y ficción, y durante tres meses, trece de sus espectaculares autómatas –desde la «criatura» más rudimentaria, cuyo alumbramiento tuvo lugar en 1990, al mássofisticado, ágil yflexibledesus ingeniosos«animaloides» que recuerdan los fabulosos esqueletos de animales extintos de las galerías de un museo zoológico– podrán verse en la madrileña calle de Fuencarral, en Espacio Fundación Telefónica, hasta el próximo 17 de enero. Dado que muchos de sus primeros retoños han ido debilitándose con el tiempo, haciéndose más frágiles sus articulaciones debido a un uso intensodel efecto calor –que el artista usabapara reblandecer el plástico–, ha sido necesarios suspenderlos del techo, al no poderse sostenerse por sí solos. De la experiencia, Jansen concluyóque la longitudde las patas era unode los aspectos fundamentales para prevenir el desgaste de las articulaciones por loqueadoptónuevosmaterialesysistemasquepermitieran el movimiento, aún en ausencia de viento, o que evitaran que la criatura quedase varada o fuera derribada por la acción del oleaje. Desde su laboratorio, ubicado enYpenburg, Jansendesarrolla esta suerte de arte robótico, gestando supervivientes anatómicamentecadavezmásperfectosyadaptadosalmedio e ideandohíbridosdescendientesde losmejordotados.Sueña conesemágicomomentoenel que lacreaciónse independice del creador, algo que, según él mismo declara, es posible que ocurra en los próximos veinte años. Toda obra de ingeniería debería ser una combinación entre lo racional y loemocional, entre lógicaybelleza. Ensuscreaciones, ¿qué es lo que prepondera, la imaginación, el instinto o la búsquedade laperfección? Creo que la imaginación, porque estoy haciendo realidad un sueño.Desde luegoquepreviamenteexisteelproyecto,ycuando tengo uno enmenteme pongo a trabajar en ello. Los tubos no siempreseconducencomounodesearía,por loquees frecuente que el plan inicial fracase. Son los tubos los que, en base a su comportamiento, dirigenmi trabajo. Aunque un día comience a trabajar en algo nuevo, siempre parto de la experiencia del día previo, por lo que podríamos decir que el proceso es bastante caprichoso y difícil de predecir. Al final, cuando ninguno demis proyectos ha funcionado sucede que son losmismos tubos los que han idomarcando el camino a seguir. La visión de estos espectaculares ingenios avanzando sobre la arena es turbadora y fascinante, una especie de espejismo de algo primitivo, hermoso en su rareza, absolutamente cautivador ¿Enqué se inspira al crear sus fantásticas criaturas? Lo que me motiva es la propia vida. Es sorprendente que estemosaquí yque, a lo largodenuestrodíaadíaolvidemosque estamos vivos, que existen unas raíces, un sentido. Me gustaría que mucha gente reflexionara sobre ello. En realidad no sé por qué hago lo que hago; es sólo que no creo que pudiera hacer otra cosa. Es una especie de obsesion enfermiza. Me apasiona loque hago y nomepreocupabuscar razones. Enfrentarse al territorio de lo desconocido provoca siempre una experiencia sublime ¿no lo cree así? Sí, claro, desde luego. El futuro es difícil de predecir por lo que uno siempre alimenta expectativas de que las cosas vayan bien. Pero como el 99% de las cosas no se logran, cuando se consiguen pequeños logros, por muy poca cosa que parezcan, aportan esperanza para seguir adelante en el desarrollo de una criatura. Espero que al final demi vidamis bestias puedan disfrutar deautonomíacomoespeciesnuevas yno tenga yoque intervenirmás. La mente del ingeniero, del científico, vive siempre hambrienta de conocimientos, de nuevas experiencias ¿cuáles son susmás inmediatos proyectos? Construyo un nuevo animal cada año. Empiezo en octubre y lo traslado a la playa en primavera. Durante el verano experimento con él para ver cómo se comporta y enotoño lodeclaro extinto, tras de lo cual es retirado y exhibido. Todo lo que ahora expone la Fundación Telefónica son animales ya extintos que por unos momentos puede parecer que reviven gracias a un compresor que insufla aire en sus estómagos formados por botellas de plástico. Caminan unos instantes y vuelven a caer en su letargo. ¿Contemplael falloen laestructuradealgunadesusobras?Ysi así fuera, ¿no seguiría siendobella en su colapso? Desde luego que sí. Hay que entender que el colapso, el derrumbe, forma parte del proceso. Las tormentas también son muy destructivas por lo que tanto los animales como yo hemos ido mejorando mucho la resistencia a ellas porque antes eran muy destructivas y me obligaban a tener que volver a empezar muchas veces. Entrevistador: CharlesMorganAllwood Theo Jansen. AnimarisRhinoceros Transport© Theo Jansen. 66

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