LLEI D'ART 14
rente a las representaciones heroicas, la representación del cuerpo femenino ha sido la gran protagonista del artedesde el sigloXIXhasta nuestros días. En el territo- riode laescultura, queesnuestroprincipal focode interésen esta serie de artículos, el cuerpode lamujer ha sido el espa- ciopara lagran revoluciónmoderna, que tienesu iniciocon la obradel artista rosellonésAristidesMaillol (1861-1944). Pero, ¿eséstauna revoluciónconocida, promocionada, alen- tada por los grandes movimientos oficiales del mundo de la cultura?Más bien al contrario, la instauración de una nueva mirada a lo clásico, una compresión profunda ymoderna de la plástica clásica, ha sido una revolución silenciosa, pausa- da, discreta –y en ocasiones acallada– que ha perdurado a lo largo de todo el siglo pasado. Gracias a muchos de es- tos artistas estamos viviendo hoy en día un gran revival del arte clásico, un nuevo respeto y valoración de la tradición, siguiendopor tanto la renovaciónnatural del arte, únicamente sesgada por el arte oficial, autodenominado vanguardista o conceptual , en funcióndel momento. La exposición realizada en el Museo FredericMarès de Bar- celona, comisariada por el escritor y crítico de arte Àlex Su- sanna,muestraprecisamenteestediálogo con el arte clásico como arranque del concepto moderno de la escultura. Así Maillol y Grecia (abierta al público hasta el 31 de enero de 2016) recrea el inicio de este neo-neoclasicismo que nada tieneque ver con el neoclásico academicismo. Leemos en el catálogode la exposición: Es con Maillol que comienza la escultura moderna; mejor dicho: es con Mediterránea (1905) que la escultura recu- pera su plena tridimensionalidad, se libera de todo lastre superfluo y seencaminahaciauna recienteabstracción. La obra deMaillol no pretende decirnos nada: se nos impone por símisma, por ladepuraciónde la forma y laposibilidad de darle la vuelta completa […] se ha liberadode cualquier mensaje literario, mitológico o incluso alegórico. […] Con esta obraMaillol acabade librar a la esculturade cualquier noción de tema, substituyéndolo por la indefectible bús- quedade la formapura. Ésta se inspira en el viajeque en1908 llevara aMaillol aGre- ciapara completar estediálogopersonal con laplásticagrie- gaenel contactodirectocon lasobrasenel lugar parael cual fueronconcebidas. El escultor fuecapazdeconectar profun- damente con la esenciadel mensajede la antigüedad. Así, el comisario nos explicamás adelante: Esante laestatuariadel Partenón, Delfos yOlimpiacuando Maillol refuerzasuconceptodeescultura releyendo la tradi- ción helénica demanera bien heterodoxa: en lugar de Par- xíteles, los arcaicos con Polícleto en la delantera; ymucho antes las korés deOlimpiaque laestatuariaclasicizantedel Partenón. Ahora bien, enGrecia, Maillol no pretendía tanto inspirarse en el arte antiguo como confirmar su propio ca- mino: «Ser uncomienzo ynounfinal: abrir el siglo; si tengo un papel en el arte, es éste». Al fin y al cabo, el interés de Maillol por el arcaísmode laestatuariagriega fueenparale- lo al deGauguinpor el artedeOceaníao al dePicassopor el arte africano. Las cariátides deErecteion se convierten enunmodelo a se- guir y representan la belleza femenina en sumáxima síntesis y esplendor. Son la imagende la korés , queMaillol era capaz de reconocer también en las jóvenesmuchachas de su pue- blo. Estemodelo influenciónotablementeenescultorescomo CharlesDespiau (1874-1946) y la parisina Bande à Schnegg , pero esmuy particular la versión catalana de esa vueltamo- derna a lo clásico. Maillol hizo –aun sin ser consciente del todo–, de vínculo entre París y Barcelona. El modelo de mujer que el escritor Eugeni D’Ors describe en La bien Plantada (1911) caló pro- fundamente en los artistas catalanes. La mujer descrita por D’Ors, Teresa, es una Cariátide , una fémina que representa la tierra y que, en sus formas simples y rotundas, encarna labellezade lamujer, particular y eterna a unmismo tiempo. El escultor Joan Rebull (1899-1981) captó perfectamente esteespírituenunaesculturahomónima realizadaenmármol. Pero hizo mucho más. Transmitió los valores del clasicismo renovador deMaillol a una tercera generación de escultores catalanes que trabajó durante la segundamitad del siglo XIX yque, asuvez, hizodevínculocon lamayoríade losesculto- res figurativos actuales. Éste fue el caso del escultor Josep S. Jassans (1938-2006) quiennoconociódirectamenteaMaillol, peroque reencontró sumensaje en las ideas y las formas queRebull le transmitió en el periodo de mayor contacto personal con su maestro (1960-1969). En las palabras de Jassans resonaban las sen- tencias deRebull y, por reflejo, las deMaillol. Para Rebull la escultura no era sólo un fin en sí mismo, es decir, el resultadodel aprendizajede unoficio, sinounmedio para desarrollar el espíritu. Un espírituque se sentía comple- tamente arraigado al de los griegos, al de los griegos primiti- vos, podríamos decir... a los presocráticos. Jassans realizó tan sólo un viaje «indirecto» a Grecia, pero supo beber del espíritu mediterráneo que emanaba de los griegos, de sucapacidaddeentender la simplicidadabstrac- tade la forma viviente. El historiador Francesc Miralles, quien en varias ocasiones ha teorizado sobre la obra de Jassans, expone en uno de sus últimos escritos un cambio sustancial al aproximarse a la obradel escultor, revalorizando la aportaciónde Jassans a la esculturacatalana.Mirallesdescubreun realismo«provocado por el pesodelmodeloante las teoríasabstractas»queno re- quieresinodeun «intensosentidode labelleza». Así describe estaautónomanovedadde laobradeJassans respectode la superación del legado del Noucentisme de la tradición de la escultura catalanadel sigloXX. Lasmujeresmodeladas por Jassans son frutode laobserva- ción total, pero sobre todo de una observación consciente, sintética, alejada de aquello que no sea esencial. Aquí pode- mos reencontrar el legado griego en Jassans. El escultor se entregó a la síntesis. Y esta síntesis es el vínculo más claro con la tradiciónclásica. Síntesisde laobservacióndel natural para la obtención de la plástica clásica, no como un doble (verdad natural) sino como una construcción formal sintética (verdadplástica), desnuda y desnudada de aquello superfluo 87
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