LLEI D'ART 14
sobre la portada Laevocación Nacido en Málaga, en 1982. José Luis Ceña es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, ciudad en la que reside y donde ha estado becado, por la Fundaciónde laRealCasade laMoneda (Madrid) engrabado y diseñográfico. LaobrapictóricadeCeñaesamable, perocontundenteensu transcripción.Discurreentre lucesysombras, sumergiéndose en losconceptospormediodeunapinceladaque, vestidade unacierta ternura, descorteza lovisibleparasugerir looculto, lo más recóndito. Sus figuras parecen ánimas benévolas, afectuosas y sencillas, inquietantemente próximas en el espacio y, sobre todo, en el tiempo. La luz, tratada hasta la extenuación tanto en fondo como en forma, emerge como agente revelador y ejecutor, como iluminación espiritual y esplendor aniquilador de sombras. En sus escenas acuáticas y subacuáticas, el artista juguetea con los variados matices que la luz regalaal incidir sobreel agua, dejandoquesu fulgor se sumerja, se reflejeo se refracte, distorsionando las formas y coqueteando con la percepción. Es diestro y muy hábil trasladando al cuadro una ilusión de movimiento; la forma subordinada a la iluminación y un toque que parece infalible y seguro, porquedefine, conmagistral capacidadde síntesis, una historia, una narración o una vida. No condiciona. Tampoco cuestiona. Es más bien un acercamiento, una confidencia. El alcance de su convocatoria es inmenso; ojalá no le pare el decoro en lo que a temas se refiere, porque estremece imaginarlo llegandoaúnmás lejosenel tratamiento de ciertos temas de índolemás psíquica. En sus escenas de interior, muy sugestivas, el contexto a veces suele quedar simplificado hasta el punto de la indeterminación, de un escenario desdibujado; algo que aporta gran valor artístico a la composición. La figura es fresca, límpida y profunda en su expresión, y parece hablarnosde loperdurable, de lo frágil, de loefímero, de todo lo intangible, si bienmediante el empleode historias de cada día, de escenas familiares; retazos robados a lo pasajero, fragmentosdememoriaquesobrevivenal olvido, pedazosde historias vividas y así recordadas. Nuestra portada convoca presencias y ausencias, en medio de un escenario donde rivaliza la luzy laoscuridadvelada, el anheloyel quebranto, el recuerdo yel olvido. Esdenuevoesa inexorable luzque yace detrás de todo, la que vence al desasosiego que acaricia la vejez, meciéndose entre lamelancolía y el vacío, abriéndose camino a través de la translucidez de un visillo conciliador que,amodode telón,vinculamomentos,espaciosy tránsitos. Esemomentode languidez enque lo corpóreopierde la hoja y le crecen alas al alma, enque el silencio engulle al tumulto, la ilusión se agazapa, los recuerdos se enroscan en torno a un tronco agostadoque tan sólo espera un nuevo amanecer. Ceña retrata de nuevo, porque no es la primera vez, a su abuela, unamujerquesignificamuchoparael artista.El lienzo Ocaso puede verse en el Museo Europeo de Arte Moderno (Barcelona); esunaobramagnífica, rebosantedesensibilidad ydulzura.Lapiezaquedestacamos, Laventana ,nosolamente ilustra con acierto el inequívoco estilo del joven malagueño, sino que además nos arranca emociones profusas, destellos de bondad despertada en la contemplación de lo apacible, de lo asumido, de lo vivido, de lo aún poseedor de una caprichosa belleza a la que el declive no logra despojar de su encanto, ya incorpóreo. Sorprende encontrar tanta cabida entre tanpocaornamentación. Nada falta ynada sobra. Toda unademostracióndebuenoficio. LuisaNoriega JoséluisCEÑA 94
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