LLEI D'ART 2

56 “En la búsqueda plástica de Pachioli hay una fuer- za expresiva que rebosa vitalidad. Momentos poéticos, míticos, que reflejan un alma, un temperamento de narrador, en el cual se agitan sensualismo plástico y mensajes de indudable valor estético. Son Bronces que, de modo imprevisto, liberan fuerza de modelado. Se trata esencialmente de un padecimiento cósmico, fruto de la búsqueda del lado psicológico de los personajes representados. Un cuerpo, un rostro, un manto, que por momentos parecen signos de contemplación. En las figuras verticales, Pachioli sabe demostrar un perso- nal sentido natural de equilibrada monumentalidad” Paolo Levi En el panorama artístico actual creo que existe una gran confusión. Por ejemplo, considero que no es preciso acudir a sofisticados medios para conseguir realizar lo que sólo tras un profundo estudio de la anatomía y la perspectiva se puede llegar a lograr. Estoy firmemente convencido de que la formación básica de un artista comienza con nociones esenciales de dibujo, una ense- ñanza bastante en desuso, pero absolutamente básica. Desde Leonardo a Miguel Angel, Rafael, e incluso artis- tas más próximos como Dalí o Picasso, realizaban infini- dad de dibujos antes de proceder al inicio de una obra, ya fuera pintura o escultura. Actualmente hay muchos que proyectan y dibujan encima. Creo que esto es un engaño. El dibujo es el primer impulso de una creación. Puede expresar al máximo la emotividad. Resulta tan im- portante que podríamos incluso decir que la obra sobre él basada no es más que una reproducción. Mientras charlamos, nos esboza la figura de una mujer desnuda. Es una rosa –afirma–, ante mi curiosidad. Un ejemplo práctico que nos demuestra que el artista expe- rimenta la necesidad de alejarse, volar, soñar para esca- par de todo aquello que le oprime, creando con ello un mundo absolutamente propio. Yo soy un gran soñador, aunque esta vida que nos ha tocado en suerte parezca no ser demasiado permisiva a la hora de soñar. Su estudio está lleno de esculturas, libros y papeles, si- guiendo un orden controlado sólo por él. Se respira un ambiente renacentista o quizás sólo a mí me lo parece, absolutamente condicionada por el entorno de la ciu- dad en la que me encuentro. Actualmente estoy trabajando en un proyecto a tamaño natural. Se trata de la figura de Cristo, una concepción moderna desprovista de su cruz. Mario es un hombre de profundas creencias. Gran parte de su obra entra dentro de la categoría de arte sacro. Los rostros de sus figuras son realmente sobrecogedores. Le pedimos que nos hable de su espacio, su estudio, una estancia de unos 170 metros cuadrados en el corazón de Florencia donde Mario acumula piezas, documentos y libros de toda una vida dedicada al arte. La verdad es que, personalmente, quizás no tuviera ne- cesidad de tanto espacio para trabajar. La luz, sin em- bargo, es un elemento esencial. Me gusta trabajar escu- chando buena música. “Me siento muy agradecido a la vida por haberme dado la capacidad de poder convertir un pedazo de arcilla, de piedra o de madera, en un obra capaz de expresar y hacer sentir emociones” Mario está especializado en la técnica del altorrelieve. Le pedimos que nos hable de ello. Me recuerda mucho al dibujo. Me permite narrar esce- nas haciendo uso de movimientos inverosímiles. Partir del lápiz para llegar a una figura con una increíble fuer- za expresiva. En mis composiciones, intento expresar el movimiento para que mis obras no parezcan estáticas. Adoro el teatro, con sus múltiples personajes y, con fre- cuencia, busco transmitir en mis obras similares emo- ciones y temores a las que muchos actores se enfrentan antes de salir a escena. Por otra parte, el deseo de crear me sorprende conti- nuamente, incitándome a curiosear en muchos temas. La mujer, y todo lo que ella representa, me fascina: su belleza, tanto física como emocional, su maternidad, su capacidad, y ese secreto no revelado sobre el gran mis- terio de la vida que la envuelve.

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