LLEI D'ART 3

29 Sobre Angel Atienza Una vida marcada por la inspiración y el talento crea- dor, que le llevó a pasar, gran parte de su existencia, muy lejos del lugar que le vio nacer, y donde levantó su emporio. Sus obras –muchas de ellas faraónicas- son el testimo- nio de una trayectoria marcada por el esfuerzo, aunque respaldada por el apoyo incondicional de su familia más próxima. Catedrales, basílicas, colegios, instituciones, aeropuertos, empresas, palacios, iglesias y edificacio- nes privadas son sólo algunas de las edificaciones que se han vestido con algunos de sus espléndidos vitrales o cerámicas. En este artículo presentamos unos archivos hasta aho- ra inéditos del artista: algunas de las obras que Atienza realizó y que quedaron integradas en construcciones de muchos pueblos de colonización, entre 1939 y 1975, muchos de los cuales constituyen valiosos exponentes de arquitectura tradicional. Una vez más, el trabajo y la lucha para salir adelante, unió a familias en busca de un nuevo hogar donde vivir. Zonas desérticas se convirtie- ron en regadíos, mediante la construcción de pantanos, embalses, canales y caminos, en torno a las cuencas de los ríos Guadalquivir, Guadiana o Ebro, principalmente. Cada uno de estos poblados tenía su propia iglesia, construida en el centro de la población, y cuya plaza marcaba el punto más candente en torno al cual se mo- vía la vida social del vecindario. Siguiendo la estética de los años 60, muchas de estas construcciones estaba realizadas en piedra y ladrillo “Caravista”, y provistas de vitrales de color que apor- taban gran luminosidad y belleza a la sobriedad de las construcciones, frecuentemente austeras. Obras de Atienza puede actualmente ser contempladas en más de treinta edificios repartidos en diez provincias. Una forma más de estar presente allí donde se dio cita la ilusión por un porvenir y las ganas de resurgir de las propias cenizas. Una complicidad que no deja a nadie indiferente, porque de igual modo que la honestidad de Atienza siempre me inspiró a escribir sobre el sentir más puro que el arte puede llegar a provocar, su legado, amplio, disperso, sobrecogedor muchas veces por las magnitudes y la fuerza expresiva, es mucho más que el fruto de un incansable y efusivo trabajo. Es el resultado del talento y de la transparencia que han protagonizado, no sólo su creación, sino también su espíritu. Luisa Noriega Montiel

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