LLEI D'ART 3

33 en el estudio de... Mer “Siempre me ha llamado la atención el movimiento. Todo está siempre en movimiento en la naturaleza: la brisa que mueve las hojas de los árboles, las olas del mar, el caminar, el respirar de los seres vivos,… Pero del movimiento, lo supremo es la danza. El cuerpo espigado, elegan- te, etéreo,… ¿Cómo captar ese instante del movimiento en una escultura estática? Esta idea me persiguió siempre, hasta que un día conocí el mun- do del Art-Deco, con sus figuras de danzarinas criselefantinas, realizadas en bronce y marfil. Me parecieron sumamente delicadas, esbeltas, sencillas… y, aunque está- ticas, se mueven y bailan. Inspirándome en ellas he realizado esta serie de doce piezas, trasladando esas sensaciones a la mujer del siglo XXI, una mujer decidida, trabajadora, fuerte, luchadora, siempre en movimiento,… ¡Va por todas vosotras! Mer “Con el tema de la mujer como Leitmotiv, princi- pal, esta escultora irrumpe en el mercado artístico nacional, con una obra de cierto carácter reivindi- cativo, realmente original. Hay varias razones que hacen de sus piezas un fenómeno singular. La primera es el carácter de sus personajes. Nor- malmente, una muestra figurativa realizada por una escultora, presenta personajes más dulces, con una personalidad más diluida, con unas for- mas más suaves y difuminadas. La obra de Mer demuestra un carácter que se refleja en la poten- cia de las formas, en lo rotundo de los rasgos, en la fuerza de los volúmenes y en la jerarquización de valores a partes concretas del cuerpo. La segunda es el respeto -nada usual hoy en día- por el detalle y las formas del cuerpo humano. Mer crea sus personajes en primer lugar sobre la base de un respeto minucioso a la forma natural, al mús- culo, a la unión de los nervios. Sus modelos son seres reales, mujeres que cul- tivan su cuerpo, con el yoga y la danza contem- poránea. Sus cuerpos, muy bien estructurados, en los que se nota que cada parte nace de un todo, como algo natural, no como un añadido. Y luego, una vez estructurado, una vez lograda la forma perfecta, Mer se permite darle un carácter propio de una personalidad que nace de sus propios ins- tintos formales. La tercera es que todas las esculturas, incluso las de dos metros, han sido modeladas a tamaño na- tural. No son bibelots de barro realizados por un artista que luego los entrega para que los amplíen y los pasen a material definitivo. Mer realiza todas sus obras a tamaño real. Pero no sólo eso; es que es en el gran tamaño en el que la escultora se en- cuentra a gusto, donde saca lo mejor de sí misma.

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