LLEI D'ART 3

35 un privilegio.Un grueso portón da paso a un espa- cio oscuro que ella se apresura a iluminar. Un aroma a humedad, tremendamente evocador y conocido, me revela la existencia de barro aún húmedo en grandes cantidades. Aún no me he fa- miliarizado con el espacio y me siento un tanto in- timidada, aunque la invitación de Mer a que la siga me reconforta. Dinámica y segura de cada cosa que dice, incluso del modo en que lo dice, si titubea, lo hace con gra- cia. Le pregunto algo, ella duda un instante, pero duda en alto. Me parece transparente y asombro- samente sencilla, vital y fuerte. Siento que me encuentro a gusto. Incluso estoy pensando en irnos a tomar un café después. No sé. Comienzo a ver esculturas, sobre cajas de ma- dera algunas, otras sobre el suelo, fragmentos, piezas enormes que parecen sentirse intimidadas cuando las observo. Representan mujeres de formas voluptuosas, fir- mes, decididas, muy actuales. Una hermosa joven en mármol blanco reposa seductora sobre la valva de una enorme concha. Su melena cae en casca- da. Pese al dulzor que aparentemente el mármol pudiera conferirle, está llena de fuerza. Los mús- culos de sus piernas están en tensión, sus rótulas, prominentes y ososas, delatan que la modelo es alguien con una intensa actividad física. El blanco inmaculado baña de luz y sosiego el conjunto, ar- mónico y hechicero. Mer va describiéndome cada una de las piezas que me presenta. Todas son mujeres excepto un colosal busto en mármol rojo del que se siente muy orgullosa. Representa a un apolíneo joven, de for- mas voluptuosas y serio rostro. Es magnífico. Por todas partes veo encantadoras y atractivas figuras femeninas de diferentes tamaños que bailan, se estiran, posan y se exhiben al mundo,

RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=