LLEI D'ART 3
36 LLEI D’ART mostrando todo el esplendor de sus cuerpos des- nudos, forjados, perfectamente funcionales. Mer se refiere a ellas como sus bailarinas, quizás por el hecho de que suele trabajar con una baila- rina profesional como modelo. Todo un lujo para un artista, aunque en este caso, no imaginaba me- nos, porque Mer es una escultora formada al más puro y clásico estilo, sólo que aportando un pecu- liar y refinado modo de entender la belleza de la mujer moderna. Viendo sus obras me siento orgullosa y dignifica- da, como creo que se sentiría cualquier mujer ac- tual. Refleja con maestría el orgullo de ser mujer, la preocupación por la belleza funcional del cuer- po, la autoconfianza y, muy especialmente, la sen- sualidad, clave del entendimiento femenino. Ella es una artista de su tiempo. Madre voluntario- sa, mujer inquieta y gran profesional. Todo parece interesarle, y así lo demuestra. Cuando te habla, o cuando te escucha, te mira fi- jamente a los ojos, como intentando escudriñar lo que hay detrás de las pupilas. Siento una tremen- da complicidad. Una impactante escultura formada por tres monu- mentales piezas a tamaño real acapara el espacio principal de modelado. Son –como ella las llama-, sus tres gracias, una versión muy personalizada de tres mujeres que en un momento dado, llama- ron su atención. Nada tiene que ver con las tres Cárites de la mitología helénica: Aglaya, Eufrósine y Talía. Sus cuerpos desnudos demuestran que la artista es una estudiosa de la anatomía hasta el detalle, perfilando cada segmento, diferencian- do cada pieza y no dándola por concluida hasta conseguir la total satisfacción. Me llama especial- mente la atención sus poses. Con el cabello corto o recogido, Mer me explica que una de ellas rinde tributo a Lady Godiva, por la admiración que des- pertó en ella su coraje y valentía. Otra de las piezas, rememora a Violeta, la inolvida- ble protagonista de “La Traviata”, una de sus ópe- ras preferidas, basada en la novela “La dama de las camelias”. La tercera es Teresa, su modelo. El conjunto es imponente. Trabaja el barro, el bronce y la piedra, y nunca sabe cómo va a finalizar una escultura hasta el fi- nal. Es instintiva e impulsiva. Prefiere dejar que sea el momento el que condicione una decisión. Me llaman la atención las diferentes tonalidades que puede albergar una misma pieza. Mer insiste en lo importante que es para ella controlar todo el proceso y, especialmente las pátinas. Se encarga de cincelar y terminar de pulir cualquier imperfec- ción para que la obra resultante responda plena- mente a lo que ella esperaba. Brindo por su afan y sus ganas. Te seguiremos de cerca Mer. www.merescultora.com
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