LLEI D'ART 3

43 El aguafuerte sustituyó al buril, técnica difícil, lenta, que necesita de gran habilidad para prac- ticarla. Son pocos los artistas que hoy la domi- nen. Los que más uso hacen de ella son los ar- tesanos joyeros que graban con el buril metales preciosos, con gran maestría. Esta técnica del aguafuerte apareció, aproximadamente al mis- mo tiempo, en Italia y en Alemania. No se sabe con certeza quién la utilizó por primera vez. Los fabricantes, cuando decoraban las armaduras con líneas decorativas incididas en el metal, y con el fin de poder ver de forma clara lo que es- taban dibujando, mezclaban hollín con esmalte u otras sustancias que introducían en las líneas grabadas. El contraste entre el metal claro y bri- llante del acero y lo grabado era visualmente im- pecable. La curiosidad, la necesidad, las ganas de expe- rimentar hicieron que a alguien se le ocurriera poner un papel encima de este trabajo y presio- narlo, seguramente para conservar una referen- cia de estos dibujos, y así poderlos enseñar a futuros clientes para repetirlos si fuera necesa- rio. Con ello ya se había dado el primer paso de la obra seriada, la base que permitiría repetir diversos trabajos sobre un papel. “Los primeros aguafuertes conocidos fueron realizados por Urs Graf ( 1485–1528) en los al- rededores de 1513. Pronto este procedimiento se difundió por toda Europa y fue en los Países Bajos donde esta técnica adquirió un nivel artís- tico importantísimo gracias a Hércules Seghers (1589-1635), Van Dick (1599-1641), y sobre todo Rembrand Van Rij (1606-1668) . Autor de 300 planchas grabadas; tiene el mérito de haber utilizado el aguafuerte en combinación con otras técnicas, para obtener estampas de una gran ri- queza de efectos tonales. Elevó la calcografía a un nivel expresivo que aún no ha sido superado. La gran versatilidad de este artista contribuyó de manera decisiva a cambiar el canon estético de la época al tiempo que confirió al grabado una autonomía que no había tenido hasta entonces. Rembrand fue al grabado calcográfico lo que Dürer había sido para la xilografía un siglo an- tes” (F. Orenes). Con el descubrimiento de la fotografía, y con- trariamente a los temores iniciales, el grabado pasó de ser una simple técnica de reproducción, a tener entidad propia, convirtiéndose en un me- dio de expresión creativa más, y al mismo nivel que el dibujo y la pintura. De los artistas que más han sobresalido a lo lar- go de la historia en lo que se refiere al agua- fuerte, podríamos destacar a Rembrandt. Ante- riormente a él, cabe citar a Lucas van Leiden (1494-1533), Shongauer, Mantegna, Durero o los magistrales paisajes de Albrecht Altdorfer. En Francia destacó Jacques Callot (1592- 1635) excelente dibujante que grabó la magnífica serie de las Miserias de la Guerra, de trabajo minucio- so y detallista. Piranesi, con sus soberbias die- ciséis planchas sobre las prisiones y que sólo se dedicó a grabar sin mostrar interés alguno por la pintura .Tiépolo, padre e hijo, Canaletto, William Hogarth, Goya -que mezcló de forma magistral el aguafuerte con el agua tinta, consiguiendo lá- minas de interés excepcional, como la serie “Ca- prichos” -sátira social y política, los Desastres de la guerra o la Tauromaquia. Marià Fortuny es el más internacional de los gra- badores que ha tenido este país, con un fres-

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