LLEI D'ART 3
45 la evolución de la acuarela Especialización pictórica o una técnica más. Del it. acquarella. f. Pintura sobre papel o cartón utilizando colores diluidos en agua. Entre artistas plásticos, ha sido contemplada como una técnica propia de bocetos y apuntes, quizás por la temporalidad del soporte papel. Grandes artistas se valían de la acuarela para recordar paisajes o co- lorear bocetos de los que posteriormente hacer uso en óleos. Durante mucho tiempo no se ha valorado como obra terminada. Entre coleccionistas (excepto amantes puros e in- condicionales de la técnica) la han considerado una expresión menos interesante que la de sus grandes rivales –los óleos-, ya que la han superado en longe- vidad y estabilidad. Después de casi un siglo, el pa- sado, manteniéndose en planos relativamente poco relevantes, la acuarela inicia un proceso evolutivo que la encumbra a niveles superiores, gracias al em- pleo de mejores materiales de soporte y a la incorpo- ración de nuevos tipos de pinturas diluidas al agua. Aunque bien deberían considerarse los papiros del antiguo Egipto o los dibujos orientales a la tinta como las primeras acuarelas de la historia documentada, no es hasta el siglo XV cuando aparecen, con iden- tidad propia, las primeras acuarelas. Albrecht Dürer (1471-1528) (conocido en España como Alberto Du- rero, el artista más famoso del renacimiento alemán), terminaba sus dibujos a pluma con acuarelas. Su influencia motivó la primera escuela de acuarelistas de Europa, puesta en marcha por Hans Bol (1534- 1593). Los frescos también son acuarelas o pinturas al agua. Se realizaban sobre murales, pintados con tin- tes sobre el yeso todavía fresco o mojado, por lo tan- to al agua. El mayor exponente de todos ellos son sin ningún género de dudas, los magníficos frescos de la capilla Sixtina, magistralmente ejecutados por Miguel Ángel, y que fueron finalizados en 1514. Los artistas de los siglos XVI y XVII sólo la utilizaron de forma ocasional y frecuentemente monocrómica, con pigmentos orgánicos obtenidos del hollín o la tin- ta de calamar, por citar algunos ejemplos. Los máxi- mos exponentes de esta época son el francés Clau- dio de Lorena o el maestro holandés Rembrandt, que utilizaban pinturas al agua para recrear maravillosos efectos atmosféricos del cielo, con nubes que con- seguian una gran expresividad paisajística. Otros ar- tistas de menor renombre, fueron sin embargo más prolíficos con el uso de las acuarelas. Hendrick van Avercamp –pintor barroco que se convirtió en uno de los máximos exponentes en la recreación del paisaje invernal, o Adriaen van Ostade –hábil captador del lado poético de según qué escenas de género, fue- ron algunos de los artistas que mayor cantidad de obra legaron. Su empleo como técnica pura no ocurrió hasta me- diados del siglo XVIII durante el cual los artistas in- gleses empezaron a darle valor como técnica por la expresión artística de contraste que ofrece trabajar con el fondo de papel blanco, y por ser la más con- veniente para utilizar al aire libre gracias a su rápido secado. Paul Sandby propulsó la innovación de no Albrecht Dürer – Joven liebre, 1502; Acuarela y gouache sobre papel. © Galería Albertina (Viena) Anton Mauve – Entering the fold, 1885; Acuarela y gouache sobre papel.
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