LLEI D'ART 4
10 LLEI D’ART R: Desde luego, considero la arquitectura todo un arte. El problema es que a los arquitectos tampoco suele interesar- les el arte. Creo que cuando se hace un edificio se ha de pensar que va a seguir ahí cuando tú no estés. P: Instruir con honestidad a un público apabullado por los imperativos, a quien se le ha negado su derecho de libre elección. Aquí aparece muy posiblemente una de las fun- ciones, sino la principal, del futuro museo europeo de arte moderno ¿No es así? R: El museo recopila obras de arte moderno y contemporá- neo para que salgan de los ámbitos restringidos en que se mueven y lleguen a ser conocidas por el gran público. Eso se realiza dando cuerpo a colecciones estables. El MEAM pretender dar una posibilidad a artistas cuya obra no tiene cabida en otros espacios o museos de arte contemporáneo. Es una realización personal. La materiali- zación de uno de mis sueños. Un punto de encuentro entre el artista vivo y el público. P: El MEAM nace ya dotado de una importante colección de obras de arte, amén de las obras premiadas o adquiri- das por la fundación. ¿Está previsto que el MEAM contri- buya a la difusión y promoción del arte moderno de calidad de algún otro modo, paralelamente a las actividades pro- pias museísticas? R: Cuando lo podamos inaugurar, será con arte contempo- ráneo de artistas de nuestro siglo. Aparte, hay otras colec- ciones, y habrá rotación de exposiciones. P: El camino en solitario del talento. Seguir la intuición, im- plica una vida de trabajo en solitario, nutriéndose de la inte- ligencia e inspirándose en la pasión ¿es así J. M. Infiesta? R: Creo que la soledad es imprescindible para desarrollar el talento. P: El exceso de influencias que acarrea el intelectualismo, ¿perjudica la libertad? R: No creo. El exceso de información siempre es bueno. El problema es que hay un exceso de conocimientos en un determinado sentido y una gran ignorancia en otros. P: ¿Dónde están los maestros? R: No sabría decirte. No conozco maestros vivos. Siem- pre me he guiado por los que ya están muertos. Esto ha generado un proceso autodidacta importante. Realmente, ha habido maestros extraordinarios en el pasado. Es difícil encontrarlos ahora. Creo que, al final, uno tiene que ser maestro de sí mismo. P: La degradación de la vida moderna, la destrucción de los pilares, la glorificación de lo mundano, la contaminación acústica, la perdida de identidad individual, la mediocridad creciente, el ruido, en general, como agente perturbador, alteran el silencio y no dejan pensar. ¿Es J. M. un visio- nario? R: No, para nada. Simplemente soy fiel a mí mismo. Hago lo que me apetece y lo que me gusta e interesa, sin preten- der enseñar nada a nadie. L. Noriega
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