LLEI D'ART 4

15 La mayoría de los premios otorgados recaen sobre un tipo de arte que ya triunfa en los mercados internacio- nales, e incluso se atreven a hablar de innovación, para de este modo justificar su parcialidad ante futuros elec- tores. Los emergentes, como se les ha bautizado, sí precisan de notoriedad para poder contar con medios que les permitan desarrollar nuevas tendencias. Pero para cuando esas instituciones decidan que ya es hora de incorporar nuevos nombres al decrépito elenco de los privilegiados, de los uncidos al carro de la fama –tantas veces injustificada- y la gloria, ya será tarde para ellos, porque muy posiblemente su candidatura al panorama artístico habrá quedado irremediablemente sumergida en las aguas de un cenagoso pantano, sólo navegado por pateras, donde se respira un aire enrare- cido, con regusto amargo. El concepto tradicional del mercado del arte está cam- biando. Y creo que está cambiando para bien. Se trata de un proceso lento y gradual, pero, desde luego, apun- ta modos. El artista moderno, por lo tanto, debe aprender a mo- verse dentro de este movimiento. Las condiciones de precariedad en las que ha vivido el panorama artístico de la gran mayoría de los creadores ha provocado tam- bién un deplorable deterioro en la calidad del artista, quien, en ocasiones, ha sabido cogerle el gusto a según que tipo de certámenes, creando obras más propias de un artesano que de un creador, adulterando con ello su espíritu innovador y libre. Emancipándose cada vez más de las más tradiciona- les vías de comercialización artística y disfrutando de mayor autonomía y libertad, se enfrenta al gran poder del público, compitiendo por ser el más audaz, el más innovador o el más talentoso. Un premio, en sí, no es más que un punto de partida de un mecanismo en el que intervienen todos los sectores de la sociedad del arte: comisarios, galeristas, críticos, museos, artistas, arquitectos, coleccionistas, institucio- nes y prensa especializada. En el propio interés social, que es el ámbito en el que deberían moverse sus objeti- vos, este tipo de mecenazgo organizado, debe ser utili- zado inteligentemente, es decir, financiando proyectos, contribuyendo en la difusión a través de publicaciones u organizando exposiciones itinerantes y participaciones en ferias internacionales. Sólo así se contribuye al sos- tenimiento de la creación artística y se asegura la conti- nuidad en la búsqueda de la innovación y la excelencia.

RkJQdWJsaXNoZXIy NzgyNzA=