LLEI D'ART 4

22 LLEI D’ART Por eso, para el simplicista simbólico, el color y la forma tienen una relevancia importante. Ambos conceptos se reducen a lo simple. La figura renuncia a los colores reales para convertirse en un color mental. De esta ma- nera, forma y color se convierten en símbolo. Sin él, no hay contenido, y éste, es aquello que hay que decir acerca de la obra o de la cosa tangible (3). Por lo tanto, lo formalmente simple, se convierte en simplicismo sim- bólico, al unirse al símbolo. Otra máxima del simplicista es la de conocer perfec- tamente lo que estas tratando de simplificar, ya que lo simple aparece como un símbolo de excelencia, y para eliminar lo prescindible y jerarquizar lo imprescindible, es necesario conocer todo acerca de la obra en cues- tión que se quiere representar, y de su simbología, por- que sólo conociendo todos los aspectos de la obra, se puede saber de lo que se debe prescindir, para llegar a su esencia. Y es en esta jerarquización de lo imprescin- dible, donde le damos importancia al símbolo. El símbolo actúa entonces como elemento integrador de la forma. Es de tal manera, que el simplicismo sim- bólico no se entendería sin una perfecta correlación en- tre símbolo y forma. Ya Brancusi, en su musa dormida (1910), alardeó de una simplicidad y pureza extraordi- narias, reduciendo la cabeza a una simple forma ovoi- de, elemento formal primigenio reconocido por todos. Es pues la forma la que determina la figura. Ésta, no sólo es la configuración del perímetro limitante de las superficies de los objetos físicos, sino también de los demás aspectos perceptivos de la misma, tanto exterior como interiormente (textura, color, brillo, peso, etc.). La forma es aquello que significa, el símbolo es el signifi- cado o significante. La forma sin símbolo no significa nada. Como venimos diciendo, muchos artistas practican la reducción de los elementos expresivos como una ma- nera de hacer arte, o incluso buscando nuevos com- ponentes compositivos de carácter estilístico. Pero utilizando los medios reduccionistas de esta manera, obviamos la condición simbólica de la obra. Es por esta razón que para diferenciar lo simplicista de lo que sería el simplicismo simbólico, y basándose en los parámetros y postulados antes expuestos, un grupo de artistas actuales, surgido en Barcelona, acuñó este nombre como un procedimiento no solamente artístico, sino también filosófico. Actualmente, un máximo exponente del simplicismo simbólico –entre otros-, sería el leridano Antoni Se- rés, que, como ellos, busca un acercamiento creador- perceptor y una manera más sencilla de comunicarse y de hacer llegar su mensaje al mayor número de in- terlocutores. Sin embargo, todo artista que se sienta identificado con los postulados propios del simplicismo simbólico, puede unirse a dicho movimiento, cuyo único objetivo es retornar a la simplicidad, para facilitar el co- municado –objetivo del arte-. Santial Doctorando en Bellas Artes (1) Boyle, Jens Peter Jacobsen (1847-1885), autor danés, fundador de la es- cuela naturalista en la literatura danesa. Aunque fue ensalzado en su época como el literato que introdujo el naturalismo en Dinamarca, no escapó a las críticas de quienes consideraban su estilo un realismo simplicista. (2) C. Rudolf Hartheim. Arte y percepción visual (Pág. 75). (3) Comaraswamy Ananda (1980) (La Filosofía Cristiana y Oriental del arte (Pág. 17). “Reflejos”. Antoni Serés ©. Acrílico. 2009. <“Wagon II”. David Smith (1906 – 1965). Escultura en hierro. Tate. Ad- quirida con la ayuda de fon- dos procedentes de la Ameri- can Fund for the Tate Gallery, National Art Collections Fund y Friends of the Tate Gallery. 1999 ©. Estate of David Smith/VAGA, New York, DACS 2006.

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