LLEI D'ART 4
23 Con una participación de seiscientos cincuenta artistas, procedentes de setenta y ocho países de todo el mun- do, se celebró, el pasado mes de diciembre, la séptima edición de la Bienal Internacional de Arte Contemporá- neo de Florencia, una de las plataformas de arte inde- pendiente más importantes del mundo, con las que esta editorial viene colaborando desde sus inicios. Durante nueve días, han convivido en la hermosa ca- pital toscana, los más diferentes modos, culturas y for- mas expresivas, y esto sí es realmente ilustrativo del momento actual que está viviendo el arte. Artistas modernos, emancipados en mayor o menor me- dida de las grandes galerías, pero próximos y buscando la complicidad con el gran público, optan por una postu- ra coherente con su nueva autonomía e individualidad, decidiendo con total libertad qué o cómo exponer su forma de ver y crear arte. Quizás un nuevo renacer en la recuperación de aquellos valores originales que mar- caron el arte para tantos artistas rebeldes, bohemios e incomprendidos, aunque no por ello incomprensibles. Una plataforma que ha permitido el intercambio a través de un lenguaje común, que no sencillo, donde la propia actitud de cada artista, se convierte en su obra maestra. Allí los creadores, dentro de un nuevo contexto, de un nicho colectivo, proclaman su marginalidad como dig- no estandarte representativo de su libertad. Teniendo como invitados de honor a Marina Abramovich y Shu Yong, en quienes ha recaído este año el máximo ga- Acceso principal a la Florence Biennale, en Fortezza da Basso (Florencia-Italia). Cortesía Jacopo Celona. Balance de la séptima edición de la prestigiosa bienal. El buen saber hacer de los florentinos.
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