LLEI D'ART 4
25 lardón otorgado por la Biennale, el premio Lorenzo el Magnífico, resulta reconfortante comprobar la crecien- te calidad de muchas de las obras presentadas, esen- cialmente, por artistas emergentes de talento, gracias a cuya perseverancia es posible que el arte recupere algún día el esplendor que le corresponde. Un cambio en ciernes por el que muchos apostolamos. Puede que el inicio de un nuevo entendimiento con el arte con quien, desde hace ya demasiado tiempo como para permanecer impávidos, el público experimenta una desalentadora “desafección”, en gran parte debida al menosprecio con el que muchos galeristas e interme- diarios (cuya deformación profesional ha crecido a la par que el acceso a algunas subvenciones de dudosa imparcialidad, en cuanto a su criterio de exclusión) han maltratado al público en general, quien, con frecuencia, abandonaba una exposición con la deplorable y amaña- da sensación de ignorancia de este modo infundida, así como con el propósito firme de no repetir la experiencia. Pero el cambio se está produciendo, créanme. Significativa la presencia de obra figurativa de gran for- mato y extraordinaria calidad, lo cual viene a reforzar la creciente incorporación de la figuración en escenarios, tanto nacionales como internacionales. Hermosa ciudad con regusto renacentista, donde cada rincón de cualquiera de las calles que discurren por el El equipo integrante de la Florence Biennale, junto a Marina Abramovich, Cortesía Jacopo Celona. “L’intreccio”. Gino Bernardini. Óleo sobre lienzo (2008). Cortesía Arte Studio (Florencia). “Magnolia”. Yoichi Tanabe. Óleo sobre tabla (2006). Cortesía Arte Studio (Florencia). “Life imprisonment”. Fred ten Tusscher. Óleo sobre lienzo (2009). Cortesía Arte Studio (Florencia). casco antiguo esconde legados artísticos que no ha- cen sino ensalzar aún más el innegable magnetismo de todo el entorno. Realmente insuperable. A. Fénix
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