LLEI D'ART 4

26 memorial Jerome David Salinger Nacimiento: 1 de enero de 1919 Manhattan - New York - USA Fallecimiento: 27 de enero de 2010 Cornish – New Hampshire – USA “Hay una paz maravillosa en no publicar. Es una tranquilidad. Una calma. Publicar es una terrible invasión a mi privacidad. Me gusta escribir. Amo escribir. Pero sólo para mí y para mi propio placer.” J. D. Salinger Imagen de archivo de J. D. Salinger. Holden Caulfield, el emblemático y singular protagonis- ta de El guardián entre el centeno (The catcher in the rye, 1951), quedó, el miércoles 27 de enero, definitiva- mente huérfano. Su creador, el esquivo y talentoso escritor, J. D. Salin- ger, fallecía a los 91 años de edad, tranquilamente, en su fortaleza oculta entre los frondosos bosques de Cor- nish, en New Hampshire. Catapultado a un éxito que nunca buscó, tras publicar su primera y única novela, de la que se han vendido más de sesenta millones de libros y aún se sigue vendiendo a razón de 250.000 ejemplares cada año, quedó profundamente decepcio- nado de la industria editorial, por lo que adquirió una casa en el campo, en 1953, donde se retiró para siem- pre. Dado que El guardián… , como popularmente se cono- ce a la mítica novela en los contextos literarios, no sólo se convirtió en su buque insignia, con un inesperado y apabullante éxito de ventas ya desde su primer año, sino que fue su único libro publicado, se hace impres- cindible no vincular la historia de Holden Caulfield, su protagonista, a la del propio Salinger. Caulfield es un adolescente que se resiste a crecer y a asumir las res- ponsabilidades propias de un adulto. Vive refugiado en su peculiar modo de expresión, encerrándose en un mundo que le aísla del exterior, al que considera hostil, dañino, hipócrita y de difícil comprensión. Salinger supo recrear en esta magnífica obra el miedo, que se convier- te así en el auténtico eje sobre el que discurre la trama principal, manifestándose con majestuosidad, gracias a la maestría narrativa del escritor, cuya gran habilidad a la hora de desentrañar la esencia y el auténtico sentido de la obra, consigue incorporar la luz reveladora de toda la trama en un momento de gran brillantez. Aunque el libro estaba inicialmente dirigido a un público adulto, las características de su peculiar protagonista lo convirtieron en todo un estandarte para los adoles- centes crecidos en plena guerra fría, que se sintieron identificados en la manifestación de sus inquietudes y temores, un tema intemporal y común a todas las gene- raciones, independientemente de su edad o ideología, y esa es precisamente la clave de su gran significación. Probablemente gran parte de la fascinación que des- pierta su obra se deba al halo de misterio que siempre ha rodeado a su autor. Existen muy pocas imágenes su- yas. Huyó de todos y de todo cuanto pudiera amenazar su privacidad. Al igual que Caulfield, Salinger también vivió una infancia problemática y solitaria. Expulsado de diferentes escuelas, comenzó a escribir en su adoles- cencia, y nunca dejó de hacerlo, como él mismo declaró en algunas ocasiones.

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