LLEI D'ART 4

28 LLEI D’ART contribuyó a alimentar su hostilidad para con el mundo exterior. El escritor no había publicado ni una sola línea desde 1965. El fanatismo que llegó a alimentar el entramado de El guardián …, llegó a provocar acciones y reacciones tan sorprendentes como injustificables, erigiéndose en la sociedad como un auténtico libro de culto, una biblia apoyándose en cuyas doctrinas muchos acérrimos se- guidores han pretendido justificar actos violentos o in- cluso asesinatos. Ciertamente, el secreto mejor custodiado de El guar- dián …, es precisamente la congruencia, la impecable coherencia entre la idea y su más inmediata y sencilla manifestación. Todos aquellos que blandieron El guar- dián … como estandarte, simplemente buscaban de- mostrar que no había atisbos de manipulación alguna en sus brutales actos. Y ésta quizás, pienso yo, que bien pudiera haber sido la gran amenaza que el talento- so escritor descubrió en su propia creación, y por la que un día decidió recluirse a sí mismo y cortarles las alas a sus escritos. Esa especie de poder dogmático con el que su novela supo filtrarse en la mente de todos aquellos lectores que se sintieron tan profundamente identificados como para hacer suya la guerra particular, íntima y silenciosa de Caulfield, condicionó las aspiraciones de su autor hasta el último instante de su vida. A. Fénix. Portada de la edición original en inglés de “Dream Catcher” (2000) o “El guar- dián de los sueños”, como reza en español la edición traducida y publicada en 2002 por la editorial Debate, obra de Margaret A. Salinger, hija del malogrado escritor, un libro donde muestra admiración por la obra del escritor y rencor por la manera de ser de su padre. Afortunadamente, ocurre con Salinger lo que con otros escritores: no tiene más rostro que el que perfilan sus novelas y relatos. Leerlo es conocerlo: el Salinger que importa está en sus obras, no en su vida privada. Todo lo demás, es basura. Al cierre de este número, hemos sabido de la triste noticia del fallecimiento de uno de nuestros más queridos colaboradores, Fernando Krahn, a la edad de 75 años. Krahn era el creador de los humorísticos dramagramas que, desde hace la friolera de 26 años publica el dominical de La Vanguardia. Con una mente lúcida, irónica y tierna a la vez, recreaba magistralmente el absurdo de lo cotidiano. El último nú- mero de esta revista ofrecía un interesantísimo acercamiento entre el mundo del humor gráfico y el del arte, con el que el dibujante hizo una de sus últimas aportaciones al panorama cultural y con el que reiteraremos nuestro más sincero y sentido homenaje a la figura de Fernando Krahn. Descansa en paz, amigo. Sin palabras: fallece el dibujante Fernando Krahn ÚLTIMA HORA

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