LLEI D'ART 4
30 LLEI D’ART Guimerà en medio del valle del Corb. Foto Jose Ignacio Rodriguez. Vista aérea del castillo con la iglesia. Foto Jose Ignacio Rodriguez. Pero aquí se trata de hablar de Guimerà, una joya del valle del Corb. La población, declarada conjunto mo- numental, es como una cascada de casas de piedra y cubiertas de teja que van bajando desde la cima del monte, en donde están los restos del castillo, hasta lle- gar a la orilla del río. Hay que perderse por sus callejas y disfrutar de sus rincones, subiendo y bajando en zig- zag, pasando por la plaza Mayor y el Museo, hasta llegar a la iglesia de Santa Maria, en donde podemos contemplar un magnífico retablo modernista de Jujol y una exacta réplica del gótico de Ramon de Mur, bajo las bóvedas de crucería del templo. De todas maneras, la visita debe llegar hasta los restos del castillo y subir a la torre vigía por el moderno acceso que permite contem- plar unas vistas especialmente atractivas. Acceso Para llegar a Guimerá hay que ir por la carretera que va de Tàrrega a Montblanc, la C-14, y desviarse en dirección este, bajo la imponente presencia del castillo de Ciutadilla, para remontar el valle del Corbuna me- dia docena de kilómetros, hasta llegar a la población, no sin antes habernos dejado sorprender por los restos del monasterio cisterciense de Vallsanta, que parece darnos la bienvenida al hermoso pueblo que cada año organiza un atractivo mercado medieval. Historia Las primeras referencias seguras del castillo de Gui- merà son de 1077, como un punto estratégico de la frontera cristiano-islámica. A partir del siglo XII, fueron los Cervelló sus señores feudales, pero a finales de si- glo lo serían los Alemany que se mantendrían propie- tarios hasta el 1343, cuando pasaría a manos de los Castre, aunque por poco tiempo, ya que en 1371 figura como titular la familia Pinós. El rey Felipe II crea el título de conde de Guimerà el año 1599 y a partir de 1663 formará parte del ducado de Híjar, hasta la abolición de los señoríos en el siglo XIX. El viejo castillo resultó muy afectado por la primera guerra carlista, y a partir de entonces comienza su inexorable proceso de abandono y ruina. En 1971 pasa a ser propiedad de la Diputación de Lleida que, a partir del 1990, inicia un proceso de sistemáticas excavaciones de toda la fortificación a tra- vés del Servicio de Arqueología del Instituto de Estudios Ilerdenses, que culminará con el proyecto de consoli- dación y de acceso a la torre que elabora el servicio de arquitectura de la misma institución provincial. El castillo Los trabajos arqueológicos realizados durante más de diez años, bajo la dirección de Josep Medina, han per- mitido descubrir las estructuras del castillo gótico y su evolución hasta su proceso de ruina. Además, se han documentado restos de muros de un poblado ibérico, que correspondería al primer asentamiento del cual te- nemos noticia. Lo más espectacular del castillo de Guimerà es la torre cilíndrica, que, medio caída, ha llegado hasta nosotros en un aceptable estado y se ha erigido como emblemá- tica referencia de la hermosa población, de típico am- biente medieval. La torre, antes de la restauración. Foto Jose Ignacio Rodriguez.
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