LLEI D'ART 4

36 El dominio del tono Ciertamente, no sabemos cuando empezó el uso de la tinta con base de carbón y aglutinantes acuosos. Proba- blemente 2500 años a. C., en China ya se utilizaba, y su utilización fue extendiéndose y perfeccionándose, hasta que en la dinastía Han (s. III a. C) se determinaron y regularon sus usos. Sin duda, todo aquello que sirva para manchar controladamente, ha sido objeto de inte- rés para los artistas, y la tinta china es un buen medio. Se fabrica con polvo micronizado de carbón vegetal o polvo de humo mezclado con aglutinantes acuosos (go- mas). Originalmente negra y soluble en agua, proporcio- na todos los tonos de gris según su grado de dilución. Es inalterable a la luz solar y penetra con facilidad tanto en papel como en seda. Una vez mezclada la goma con el negro de humo, se dejaba secar y luego se prensaba para formar un lingote de larga duración. Frotando la barra de tinta ya prensada sobre una superficie rugosa (piedra) y añadiendo agua, se obtiene la tinta china en forma de preparado listo para su uso. Las tintas chinas actuales y de otros colores diferentes al negro, están hechas con tintes sintéticos. Sin embargo, tanto en Chi- na como en Japón ya se conseguían ligeras diferencias cromáticas con la incorporación de algunas sustancias vegetales o minerales que aportaban sutiles matices no monocromáticos, y que bien pudieran pasar desaperci- bidos a ojos no excesivamente analíticos y entrenados. La ejecución conlleva una técnica precisa, espontánea y calculada. No hay posibilidad de retoque o de correc- ción. Por ello el aprendizaje y entrenamiento suponía invertir toda una vida para aquel que quisiera dedicarse a ello. Los elementos necesarios son “los cuatro tesoros de la cámara del letrado”: el pincel, la tinta, el tintero y el papel. Los pinceles para tinta china tienen un vástago o mango de bambú o madera muy ligero, que permite el movi- miento espontáneo de la mano, y que se dispone en vertical sobre la superficie a pintar. La virola o férula también debe ser de poco peso y que abrace bien el haz de pelos, que será abundante en el núcleo de la base para retener la tinta y rodeado de pelos largos que acaban muy finamente hacia la punta para conseguir los detalles más delicados. El tamaño del pincel será tanto mas grande cuanto mayor sea el trazo a ejecutar. El tipo de pelo es variopinto, siendo el de cabra y lobo los más típicos. Hay distintas calidades de tinta, valo- rándose procedencia y antigüedad. El tintero ha de ser de piedra tratada y porosa para que se mezcle la tinta con el agua y se deposite en la parte más profunda, lista para su uso definitivo. El soporte, seda o papel, se va- lorará en base a las expectativas para con el resultado final. Para realizar aguadas de tinta china, el papel de algodón de tipo acuarela, poco rugoso, se me antoja el ideal. Sin embargo, si se pretende utilizar la tinta chi- na obedeciendo al modo más tradicional, es el papel de arroz el adecuado. De todos modos, actualmente Carles Vergés (2009). Pluma y tinta china. Joan Peláez (1977). Pluma y tinta china.

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