LLEI D'ART 4
64 a la palestra El instinto Antonio Díaz Experimentar con el vacío, con la silueta sugerida, con la ilusión de la forma robada, es lo que más motiva a este escultor, un hombre forjado al hierro, cuya perso- nalísima concepción del arte le ha conducido a la impe- rante necesidad de dar forma material a un inexplora do cúmulo de ideas dispersas, tan denso como la propia humareda que desprenden sus cigarrillos, á v idas por despojarse de sus vestiduras y mostrarse en to do el es- plendor de su desnudez. Retratando fielmente el perfil de sus propias emociones, Antonio Díaz explora entre los recónditos caminos de la materia, para poner de manifiesto oquedades, huecos, espacios repletos de nada, que invitan a ser c olorea dos por la imaginación del espectador. Su propia vida es un sendero intermitente dond e el t odo y la nada se dan la mano, para forjar una e xperie ncia rebosante de emotividad, sedienta de sensa ciones por recordar, de instintos a los que buscar un cau ce se guro y certero. Resulta curioso comprobar la ductilidad y plast icida d del hierro, rendido ante su coraje, buscando co mplac er su ansia por alcanzar ese siguiente peldaño que le p ermiti- rá asomar la cabeza a través de la ventana de sus pro- pias ilusiones creativas, para poder descubrir nuevas y sugerentes propuestas. Con admirable e locuencia plás tica, sus creaciones son, ante todo, im placables, ineludib les y contundentes. No desean ser leídas. No aspiran a ser descifradas. Sólo buscan s er intuidas. Evocar, en lu gar de representar. Insinuar, e n vez de expresar. Antonio Díaz e sculpe desde lo más pro fundo de sus en- trañas. Mientras conforma una de sus pi ezas, otras mu-
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