LLEI D'ART 4

82 recortes Francisco Calvo Serraller: Los escultores más importantes del siglo XX han sido españoles Leticia Fernández-Fontecha Publicado en www.hoyesarte,com, jueves 1 de octubre 2009 Francisco Calvo Serraller, (Madrid 1948), ensayista, crítico de arte, historiador y catedrático de Historia del Arte Contemporáneo en la Universidad Complutense de Madrid desde 1989, es el comisario de la exposición Escultura española actual, 2000-2010 recién abierta en el Museo Esteban Vicente de Segovia. Durante su lar- ga carrera dedicada al estudio del arte –fue director del Museo del Prado, es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y colabora habitualmente en distintos medios especializados. ¿Qué es la escultura hoy en día? La escultura actual es lo que los escultores hacen hoy. He cogido dos determinaciones espacio-temporales. Primero, he cifrado la actualidad entre 2000 y 2010 y, después, me he centrado en lo que hacen los escul- tores españoles vivos. Ambas cosas me parecen total- mente discutibles, porque creo que hoy la nacionalidad del artista es completamente irrelevante. O mejor, siem- pre ha sido irrelevante, pero más todavía hoy, porque la mayor parte de los artistas, entre ellos los españoles, han vivido de una manera completamente abierta, glo- balizada. De hecho, la mayoría se ha formado fuera de España, y a esto se suma que la mayoría han triunfado no ya fuera, sino al margen de España. ¿Por qué hacer una asociación con una acotación es- pacial, España, y temporal, que es la actualidad? Bueno, aunque considero que ambas determinacio- nes son el principio absurdas, pienso que es imposible sustraerse al tiempo, porque vivimos en una sociedad secularizada y juzgamos todos nuestros valores en fun- ción de un parámetro temporal. No cuentas con otro re- ferente. En el mundo clásico, los valores artísticos eran intemporales. Eran valores porque vencían al tiempo. Eran, se podría decir, sobrenaturales. Sin embargo, la sociedad contemporánea nace de decir que “no hay más que lo que hay. Es decir, lo que hay es el tiempo”. Pero, entonces, ¿cómo se puede juzgar algo al margen del tiempo? Mi esfuerzo es no utilizar la cronología, el tiempo, la actualidad… como se suelen utilizar en el mundo del arte, que considera que lo actual es sólo lo emergen- te, ignorando que en un corte temporal hay varias ge- neraciones. Es decir, hoy se suele considerar que sólo debe estar presente la tendencia que en el mercado se considera más vendible. Creo que si no caes en esas trampas y ves que en un corte temporal no sólo están los que empiezan sino también los artistas maduros y los más ancianos, y todos en un mismo contexto, habi- tando el mismo mundo, entonces creo que haces una corrección importante. Si, además, no fuerzas las cosas para plegarte a lo que dicta hoy el mercado, que lo dicta todo, adquieres la capacidad de no hacer una caricatura del hoy. ¿Y por qué España? Por buscarle un sentido, aunque en realidad no se lo encuentro. Una exposición temporal, como cualquier estudio, debe estar acotado. Es verdad que España es un país de mucho calado, de mucha profundidad, un país que tiene una larga historia y al que, además, y esto es interesante para la escultura, el reconocimiento de su personalidad artística le ha venido de una forma muy tardía, y se debe sólo a la pintura. Nadie ha di- cho que España es un país de escultores y, en realidad, tiene escultores extraordinarios, como Martínez Monta- ñés, escultores escalofriantemente buenos. Ha tenido una escultura popular muy genuina, porque la escultura de la imaginería barroca es única, muy especial. A todo eso, que ha sido ignorado, hay que sumar además, que los escultores más importantes del siglo XX han sido españoles, el más importante fue Picasso, no sólo con la escultura del hierro, sino porque él también lo inventa todo: el constructivismo, el ready made… y luego, Julio González, claro. Es algo que en el pasado se le ha negado. También es divertido decir que España es un país de escultores. Es verdad que las últimas generaciones de artistas que han tenido resonancia fuera de nuestras fronteras, han sido de escultores: después de Barceló y Sicilia, todos han sido escultores: Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Su- sana Solano, Txomin Badiola, Jaume Piensa, pintores muy pocos. En la selección de esta exposición está Antonio Ló- pez, de 73 años, y Naia del Castillo, que tiene 34. Hay autores desde los años 30 hasta los 70, escultores de sucesivas generaciones, y están ahí porque me han pa- recido importantes, y no sólo subjetivamente; es decir, se trata de no fiarse sólo del gusto, el gusto es incom- patible con un amante del arte. ¿Qué criterio ha seguido a la hora de elegir a estos ar- tistas? En el formato de una exposición, las cosas te vienen dadas un poco por sí mismas. No puedes hacer una ex- posición con 40 escultores porque es imposible y, en el caso de que pudieras, podría haber una obra por cada uno y pequeña. Toda exposición, por sus propias deter- minaciones, constituye un ensayo. Una exposición se encuadra en un espacio físico que cambia mucho. No es lo mismo el MOMA que el Museo Esteban Vicente de Segovia, depende del espacio que tengas, de los medios, de muchos factores que no se puede decir que

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